Tengo un amigo que cada que hablo de esto me dice ignorante... y sí, desconozco todo de las corridas de toros... no sé ni quiero saber cuánto sufren estos pobres animales antes de salir al ruedo, no sé decir si embisten o no, si merecen ser indultados o no... lo que sé, es que mi cuerpo todo rechaza un evento en el que la gente se alegra con el sufrimiento de un ser vivo.
He visto entrevistas a gente del ambiente taurino defendiéndolo con argumentos que tampoco entiendo... "es que si se acaba la fiesta brava, se acaba el toro de lidia", yo no sabía que los animales existen en función de nosotros... es decir, que un animal que no tiene un papel en nuestra idea del mundo ¿no sirve? Si nosotros existiéramos en función del león, no tendríamos ninguna utilidad, yo lo que noto es esa idea, muy católica, de creernos el centro del mundo, el fin último de la creación, la obra máxima del Señor, en cada una de esas arrogantes afirmaciones.
Mi papá (el mismo del que ya escribí y que todos quieren tanto) me llevó muy chiquita a una corrida... cuando yo nací a mi papá le nació partner para todo... y allá terminé con él en una plaza de toros... sufrí todo el tiempo y cuando llegó el momento de matar al toro, yo me voltié y donde tenía la nalga puse la cara y lloré a gritos pidiendo que alguien hiciera algo por ese pobre animal... nunca había sentido, lo recuerdo claramente, algo que me pareciera más horroroso que lo que estaba presenciando, una plaza llena de gente eufórica, rabiosa, como poseída toda, ante la muerte de un animal, la gente tomando y disfrutando con el dolor de un ser vivo, una plaza llena de gente y solo una niña (así me sentía) capaz de sentir por ese ser, capaz de pensar que algo le debía estar doliendo... me parece increíble la manera como esos sentimientos son capaces de apoderarse de nuestra humanidad... yo, que sería capaz de matar a un ser humano, si tuviera que defenderme, no entiendo el que matemos porque sí a un toro, o peor, a 6 cada día, durante una semana en Enero. Y sobre mí, ese día descubrí ese sentimiento por los animales, se mantiene con fuerza, es tal vez uno de mis rasgos más notorios.
Y no me echo más flores de las necesarias para decir que soy una persona empática y que solo yo logro sentir eso... no soy vegetariana, amo la carne... pero lo dicho, creo que puede haber caridad y respeto al matar, y creo que una cosa es matar para alimentarse o para defenderse y otra matar torturando y para celebrar. No entiendo.
Y podré ser muy ignorante, y por favor, sé que he pedido opiniones, pero que nadie me venga a explicar la "fiesta brava" ahora, que por más argumentos que me den, yo solo podré recordar la cara del toro, babeando sangre, sin saber qué estúpidos eventos lo llevaron a un arenal, rodeado de gente que grita ole, como poseída, sin conciencia para entender que gracias al cielo, ese sufrimiento parará cuando por fin tanto golpe rinda sus frutos y él pueda morir a manos de unos imbéciles que para ser felices y estar alegres no encuentran nada mejor que hacer que meterse con su animalidad.
Odio la palabra humanidad! y odio más a la humanidad cuando pienso en estas cosas... y no veo la hora de asistir a nuestra corrida... perdón expongo una fantasía: a veces pienso que llegan unos alienígenas a los que les parecemos muy simpáticos (variopintos, por colores, por tamaños, por razas), ellos creen que somos inferiores, así que no tienen ningún respeto por nuestro "desarrollo", no entienden una palabra de lo que decimos, ni nosotros a ellos, solo entienden que nos superan en número, tamaño y tecnología... así que fácilmente nos dominan. Nos volvemos su entretenimiento, juegan, nos torturan, gritan ole (en alienígeno) y nos van matando a uno por uno, durante ferias... dejan solo a los especímenes más buenos... es decir, los corpulentos, les valen huevo nuestros cerebros, somos su ganado, nos tienen en potreros, nos inseminan para sacar lo mejor de nosotros, y cada tanto nos tiran al ruedo... y solo hay a veces una niña alienígena, que nos ve babear y hace que su papá la saque de ese espectáculo horroroso, en el que el azar de la vida dijo: ustedes, más poderosos que ustedes, así que ustedes aprovéchense de ustedes.
Yo, que no seré indultada, que mi edad reproductiva está por terminar y que no soy de los mejores especímenes (no voy a dar un brinco), seré feliz viendo como torean a los dueños de ganaderías, a los toreros y a los que han gritado ole en nuestras plazas, especímenes corpulentos y sin cerebro.