En el 96, muchos años después de haber dejado de escribirle acrósticos a mi hermana en los que le pedía que por favor se alimentara para que no se desnutriera y un año después de que la vida me revolcó, le escribí a ella una carta formal que mi mamá guardó todos estos años y que es un "documento" que a mí me parece muy chistoso por el tono todo empeliculado con la vida y con esas certezas que tiene uno a los 21 años. Reproduzco la parte que más vergüenza me da, que va después de una breve actualización sobre mi vida, que incluía un corte de pelo que recuerdo que sí me hice y una búsqueda de apartaestudio que no se concretó. Ahí va:
"Te cuento que últimamente he tenido muchos problemas con mis amigos de este semestre porque somos muy intolerantes y muy bravos todos. En este momento la cosa está como regular tres cuartos pero vamos a ver si se compone; de todas maneras yo mis problemas con la gente ya los solucioné y trato de arreglar los de los otros pero tampoco soy
superman. A mí eso me duele mucho porque tu sabes como soy yo de boba y como trato de que todos se amen como yo los amo pero maravillas y otros milagros sí no realizo fuera de horario de oficina; tenemos muchos defectos, somos orgullosos, rencorosos, intolerantes, ofuscados y hablamos feo, pero yo creo que de todas maneras nos queremos. En fin, somos humanos.
Te dejo para que pienses esta frase que me dijo Clau, porque estábamos hablando de las burradas en general que a veces comentemos los seres humanos:
"Definitivamente... nosotros somos animales y nos creemos gente"
Si uno la analiza bien es muy cierta y muy triste. ¿Qué tendremos que hacer para volvernos más civilizados?, unos piensan que Dios es la solución, otros que la guerra, yo pienso que hay que buscar adentro de cada uno y sacar todo el amor que se pueda sin importar que tan distintos seamos. Ahí se resume todo, no vale religión, país, color, sexo, pendejadas. Solo el amor; esa es la perfección y hay que tratar de ser perfectos. Tal vez sea muy difícil pero no imposible, podemos seguir teniendo defectos pero si amamos a los demás definitivamente somos más civilizados, porque amar implica respetar ante todo, aunque no haya mucho que admirar de una persona y nos parezca bobo, tenemos que tratar de amarlo y respetarlo y no meternos en lo que no nos importa, pero para esto todos tendríamos que pensar así y desafortunadamente hay gente que cree que puede intervenir en la vida de otros activamente como Estados Unidos y no respetan, es decir, uno puede dar consejo cuando se lo pidan pero uno no puede cambiar a los demás.
También hay otra cosa que es importantísima, tal vez más, antes que amar a los demás. Uno tiene que amarse a uno mismo y no atentar contra su salud ni su espíritu para poder dar amor a los demás este es el principio de todo. Alguien que se quiere harto y está contento consigo mismo no tiene por qué cogerla contra los demás.
Ojalá todos fuéramos capaces de ser un poquito así y acompañar todo esto de buen humor, chistes, risas, fiestas, trabajo del bueno, gente, frescura y etc., etc., etc., todas esas cosas que hacen que la vida no sea monótona y así:
¡EL MUNDO SERÍA UNA RUMBA TOTAL!
Viviríamos delicioso y habría que acabar con el dinero, el poder, las clases sociales y esas porquerías que dividen a las personas en grupos, fronteras, religiones (todas), idiomas, dogmas, paradigmas, verdades absolutas y que la única verdad fuera que todo depende, que no existe ninguna verdad, que cada uno vive con su propia verdad y que no trata de imponérsela a nadie.
Qué dicha que todos fuéramos perfectos, pero como no es así, tocará seguir manejando las cotidianidades absurdas que nos hacen dar iras y que nos hacen también ser malas personas y madurar y al madurar dejarnos llevar por la corriente y por lo que se supone que es normal y socialmente aceptado, perdiendo las cosas más chéveres de la inocencia como la intrascendencia, la frescura y la facilidad para aceptar a las personas.
Tal vez por eso yo soy todavía muy inmadura, porque no quiero seguir con la corriente, pero cada día que pasa me monto más en este rollo y me bajo del idealismo y de la nube en la que vivo y me doy más cuenta de que la gente no es perfecta ni todos están interesados en amar a todos, ni siquiera en apreciar a todos, cada uno busca lo personal y ya nadie lucha por el conjunto y los que queríamos ser así nos cansamos de ser los únicos en tratar y tratar y ver que mientras se sufre por los demás, los demás ni cuenta se dan y todos tenemos un poquito de eso, tampoco soy Sor Juana Inés de la Cruz, ni me gustaría.
En fin, yo solo quiero ver a todo el mundo contento y me puse como trascendental, esa es mi lucha, entre el odio y el amor, la realidad y la fantasía.
Chao, T.A.
Anita, la hermanita que más te ama en el mundo entero, muérete después que yo".