viernes, 20 de noviembre de 2009

Con una sonrisa (y una rancherazamba) puedo comprar...

Vamos para Barranquilla. Estamos juntando cuanto centavo sobra para poder ir a Barranquilla. Así que un taxi de ocho mil pesos (que no nos va a arruinar) nos parece un despropósito teniendo una Blazer ahí parqueada, donde cabemos, mal pero cabemos, todos.

Nos apretujamos en ese carro como pudimos (yo adelante, las ventajas de unas nalgas grandes), y salimos de la Central Hidroeléctrica de Caldas, donde acabábamos de hacer una presentación que nos mereció 3 bises y ovación de pie... felices!

La Chec nos patrocinó los tiquetes de avión para llegar hasta Barranquilla... la presentación allá tenía esa importancia... había que hacerlo bien o bien... y lo hicimos muy bien! Derroche de carisma, todas las notas, público conectado, escenario nuevo (todo el sistema de luces y muy buen sonido para grupos de cámara, que como a nosotros, nos encanta cantar sin amplificación). Y salimos felices con la idea de hacer algo todos juntos... uno de esas presentaciones sale con un amor renovado por los compañeros. En el día a día los quiere mucho, pero después de cosas como esas, uno no se quiere separar, lo avasalla una traga maluca por el grupo, que dura exactamente 2 horas y media.

En ese sentimiento nos montamos en la Blazer grandota de Pato... felices, unos encima de otros... que para dónde vamos, que no nos separemos, que todos juntos, caminen pues.

Primera curva, policía con una visión de 20/20 que desde que nos vio aparecer alzó la mano indicando que nos detuviéramos. Pato asumida: nada que hacer niños, nos partieron. Juro que esa actitud tiene que ver con el tema de no pagarle ni un peso a un policía para evadir una multa.

Pato intentó explicar, el policía no hizo buena cara. Señorita (si supiera!!), los papeles del carro por favor. Atrás un sexteto se reía a carcajadas, liderados por Lorena, que en los momentos más difíciles así como en los más fáciles, no siente ningún respeto por la autoridad, hace chistes, y se ríe como si se fuera a desbaratar. El policía lo notó y se sintió humillado. Estoy segura. Él no inspiraba ningún temor en esa monita y él estaba ahí para eso, para asustarnos. Le dije a Lore que se controlara, que la idea era no dejarnos poner ese parte y que para eso era vital caerle bien al chupa del talonario.

Él se fue a verificar el comportamiento de Pato como conductora de vehículos. Pato no es que sea juiciosa, no. Es que es la más ñoña... yo sinceramente no sé porqué, en un principio, nos dejó trepar a todos en ese carro. Ella no hace mal una U, no importa que sean las 3 a.m. que no venga nadie a 10 Kms a la redonda y que la vuelta completa nos alargue dos horas el camino... ella lo hace como es, con un convencimiento de esos que no admiten réplica. Medio jarta la verdad... en sus 33 años de vida, la han partido 3 veces y ha tenido que pagar una sola multa... yo no sé cómo esté el record de los demás... él mío sí tiene más manchitas... y eso que no es peor, porque no me he dejado coger...

Pero eso sí... tan ñoña para manejar como desordenada para los papeles... Tomy, el hijito de 2 años de Pato, había estado jugando a los escondites con los papeles del carro, y los papeles le habían ganado indiscutiblemente, nunca se dejaron encontrar. Nos tocó bajarnos a todos del carro y buscar esos papeles en cuanto recoveco tiene ese camionsote. En ese carro se perdió una vez un aguacate durante 3 meses al cabo de los cuales apareció solidificado; para ese momento ya no se sabía a ciencia cierta si era el aguacate desaparecido o una piedra que había errado el camino. Luego de 15 minutos de búsqueda aparecieron los papeles.

Nos fuimos con esos papeles Pato y yo para donde el policía de tránsito. "Bueno", dice el chupa, "les voy a hacer el comparendo". Y yo con la cara más inocente de que soy capaz: "eso qué es? el parte?", y a rogar se ha dicho usando todas las artimañas que uno sabe que funcionan bien con los señores, y ellos ceden porque ceden... a no ser que tenga uno la desgracia de dar con un policía de tránsito mujer o gay, esta técnica tiene una eficacia comprobada de cerca del 99% (ese es otro motivo por el cual yo no he tenido que pagar tantas multas como he debido, conozco la técnica hace ya unos años). Él daba un argumento y nosotras decíamos que nos regañara. Él decía que el código de tránsito es muy viejo para que nosotras lo desconozcamos y nosotras decíamos que nos regañara mucho, mucho. Él decía que tenía que hacernos el parte y nosotras decíamos que él era libre de escoger hacernos el parte o mandarnos para la casa muy regañadas, con la lección aprendida y con la promesa de no hacerlo nunca más...

Había que ponerlo en contexto. Lo que pasa señor policía es que nosotros somos un octeto, cantamos, vamos para Barranquilla, a representar a Manizales, la Chec nos dio los tiquetes, no tenemos mucha plata, donde nos toque pagar ese parte no podemos ir a Barranquilla, nos descompleta lo del pasaje... quiere que le demostremos que somos cantantes? le cantamos? y en un giro de su firmeza que yo no alcancé a detectar en qué momento se dio: "vayan pues cántenle a él (el compañero policía) una ranchera..."

Nos atravesamos la autopista intermunicipal hasta el separador de la mitad donde se encontraba el público unipersonal. En ese momento nos acompañaron los niños del octeto a los que rápidamente les dijimos que había que cantarle a ese señor una ranchera... género que no tenemos en nuestro repertorio. Le vamos a cantar la ranchera "Mamá Vieja"... alguien alcanzó a decir en un apego por la teoría que eso no es una ranchera. Síiiiiiiiiiiiiiiii, eso es una ranchera, le vamos a cantar la ranchera "Mamá Vieja". Él policía asintió: Mamá Vieja es una ranchera... ese era el criterio que nos interesaba.

Gabriel, nuestro director preguntaba por un diapasón. Él quería hacerlo bien, yo le hacía caras de mira un la: laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Él hacía caras de querer un diapasón. El resto hacíamos caras de querer cantar rápido eso antes de que se nos dañara el negocio, pero Gabriel no hace mala música, él preguntaba por un diapasón. No sé como lo convencimos de que ese era el sol y ese era el sí: siiiiiiiiiiiii, sooooooooool... y cante!

Volvimos a donde el policía del negocio: pidan pues un taxi.

Completa la plata del presupuesto, nos vamos para Barranquilla.

4 comentarios:

luisafernanda dijo...

Fantástico Ana, qué buen relato... me reí mucho! y suerte en Barranquilla! Y a todas estas... Mamá vieja no es una ranchera! o si?

Ana María Mesa Villegas dijo...

No Doctora, es una zamba, como lo anuncia el título ; )

Yili Shirley dijo...

sos lm que cosa tan charra casi me muero dee la risa..... mama vieja yo le canto desde aqui esta samba ¿(ranchera)? que una ves le prometi lararararararararara.....

Ana María Mesa Villegas dijo...

imagínate, hasta la canción anuncia el género!!! pero el policía estaba nublado con las voces porque no dijo ni mu!