lunes, 24 de enero de 2011

Ni tan distintos

Recuerdo la vez en la que una de las 3 amigas que conservo del colegio, le explicó a un policía de tránsito la diferencia entre poder y autoridad.

- Señorita, es que yo soy la autoridad.

- No señor, usted tiene el poder, la autoridad es otra cosa.  La autoridad implicaría que yo, como representante de la ciudadanía, reconozco en Usted las cualidades idóneas para ejercer su trabajo con excelencia, calidad y justicia entre otras cosas, y yo eso no lo sé.  Lo que pasa es que Usted puede ponerme un parte, lo que le da como ya le dije, poder; pero eso no lo convierte en una autoridad sobre las normas de tránsito, ni sobre la legalidad de mis actuaciones, ni sobre nada, realmente.  (Exagero, pero no tanto)

Con toda la furia del poder que tenía, el policía le puso el parte.  Porque el conocimiento también es atrevido.

9 comentarios:

themusicpimp dijo...

no sé de dónde proviene la imperiosa necesidad de desahogo, pero es sin duda una entrada contundente y bien escrita, que refleja la inconformidad frente al abuso y a la imposición del poder como un supuesto ente legítimo.

Filosóficamente punzante, de doble filo, me encantó, simplemente me encantó. Gracias! Te sigo.

Ana dijo...

: ) ¡Gracias, y yo a sumercé!

Lalu dijo...

A mí también me encantó. Esa amiga tuya debe ser una nota de pelada, con carácter.

Ana dijo...

¡Es! Llena de carácter... llena... pertenece a esas amigas como las que describes tú en tu post.

Danna Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Cómo decía un sabio profeta..."¡No le echéis perlas a los cerdos!" Existen personas a las que hay que seguirles la corriente, para evitarse la rabiecita que produce la ignorancia incorregible!

Ana dijo...

Y que los cerdos se merecen respeto y consideración... el que sabe también PUEDE...

El Gordo dijo...

Me recuerda tu entrada a un trino que puse en la mañana: Si me para un policía porque me pasé un semáforo peatonal en rojo, ¿me inmoviliza los zapatos?
¿A ese estado del absurdo podríamos llegar? Un abrazo, Anita

Isabel dijo...

Yo con gusto le hubiera pagado ese parte!

jairo dijo...

Anita,,, en mi época a los "seres autoridad"... no se les podía discuitir sus órdenes.. por fortuna, eso ha evolucionado y tu generación ya puede respirar distinto...