jueves, 21 de marzo de 2013

Relación de tamaño y peso

Una sensación que tengo desde hace días: me doy cuenta de que cada vez que digo "mi vida" estoy haciendo referencia a cosas que ya pasaron, a diferencia de la sensación que ha dominado la mayor parte de "mi vida" hasta ahora y que hacía referencia a "la parte que me falta".  Supongo que es este cambio en la dirección del viento para los que vamos superando el punto medio de la expectativa de vida.

El pasado más grande que el futuro es una sensación nueva.

Estoy grande.

8 comentarios:

juglar del zipa dijo...

si fueras mi papá no estarías aún en la mitad de tu vida. si fueras mi mamá, ya la pasaste. yo ya pasé la mitad de la vida de mi mamá hace dos años.

Ana dijo...

Si fuera mis abuelos tampoco he llegado a la mitad de la vida de ninguno de ellos. Yo no quiero vivir muchos años, debe ser también esa parte de la sensación. Qué bueno que vienes a comentar por aquí, Miguel.

Ángela Cuartas dijo...

Yo siento una necesidad nueva de descargar peso. No me refiero al físico (inevitable también) sino a ese que no se ve tan fácilmente, uno va cargando el pasado. Y antes no tenía esa necesidad de descarga tan fuerte, es bacano tenerla porque hago más cosas útiles que antes.

Leandro Loaiza Largo dijo...

Yo creo que cada 10 años uno tiene que aprender a vivir otra vez, somos como 7 u 8 personas en una.

Anónimo dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=ZGiU1IGmp4Q

Penélope dijo...

Ana: me encanta leer tus blogs. Si no te parece odiosa la comparación (uno nunca sabe!), tú vendrías siendo, en mi opinión, la Andrea Palet colombiana. Te lo digo con intención de elogio porque siempre que leo El malpensante, son sus columnas las que busco en primer lugar. Ahora me he comenzado a dar cuenta de que vivo esa misma sensación de intimidad, de estar invitada como amiga a una agradable conversación o mejor a compartir la visión de lo humano y lo cotidiano al leer tus desahogos. Es como si el mundo literario fuera un universo paralelo en el que tengo otros amigos. Saludos!

Ana dijo...

Muchas gracias, Penélope. Un abrazo y bienvenida siempre.

LEO ACEVEDO dijo...

Cuanto cuesta escapar de si mismo ,
tanto que perdemos cosas valiosas en el camino,
cosas que tal vez nunca regresen
y en el pasado buscamos respuestas
por que el presente abruma nuestra realidad
y el futuro nos crea interrogantes...
por eso nos quedamos en un pasado
que nunca concluye hasta el final de nuestro tiempo
que muchas veces es insignificante ...
y lo único que brindamos
esta en las personas que quedan para recordar
en esos pedacitos nuestros que esparcimos al mundo
esta inscrita nuestra existencia...
y solo por eso la conciencia nos ayuda a es caparle a la soledad...


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