sábado, 28 de octubre de 2017

Corrientazo en Ozul

He ido varias veces a este restaurante. Evidentemente, como me lo hacía notar @DonBogotano, no todos los corrientazos lo son. Hay corrientazos y hay ejecutivos y creo que los que he venido reseñando son de esa última categoría.

El de Ozul es rico. Lo último que comí fue crema de papa criolla, cerdo en salsa de champiñones, arroz con cositas, ensalada, jugo de piña con mango y de postre galleta con helado preparación de "la casa". $14.000

Defectos: la ensalada y el postre son siempre iguales. Y a pesar de la presencia de aceitunas, que me fascinan, pues eso cansa. Así que no es como para repetir frecuentemente.

A pesar de la crítica, es de los ejecutivos más ricos de la ciudad. Son cuidadosos en la preparación y presentación. Las sillas sí son las más incómodas de la ciudad, no cabe sino media nalga.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Corrientazo de la U de Manizales

Los miércoles son el peor día de la semana, tengo una hora para almorzar. Hago lo que puedo. Hoy me vine hasta la U de Manizales y pedí el almuerzo que venden acá.

Sopa de de todo, papa principalmente. El seco: albóndiga, arroz, ensalada la más tradicional de tomate, zanahoria y lechuga, arroz y papa.

$6.800

Estaba frío y la albóndiga tenía un sabor raro. Comida de cafetería de universidad, al fin y al cabo.

Tan triste almorzar maluco.

martes, 3 de octubre de 2017

El corrientazo de Cháncharos

Comí cannelloni de pollo y champiñones servido con pan, arroz y ensalada, jugo de guanábana sin azúcar (no, pues, tan light). Entrada, crema de verduras.

$11.0000. Buena relación precio cantidad.

La calidad del almuerzo me dejó muy triste. No es la primera vez que almuerzo ahí y generalmente me ha ido bien. No sé si es que es política de los corrientazos servir arroz con todo, pero cuando es pasta, y sobre todo cuando, como en este caso, es buena cantidad, podrían ensayar servir solo el pan y la ensalada y aumentarle a la cantidad de esta. Pero además no estaba bien: pasta precocida de esa que al final queda tostada y un pollo y champiñones sin ninguna salsita de nada. Ni una bechamel, siquiera. Triste. La sopa me supo más a harina para espesarla que a verduras, no estaba rica, pero me la comí porque llegué tardísimo a almorzar y me estaba muriendo del hambre.

Hoy fui sola y además muy consciente de este propósito de reseñar el corrientazo, puede ser por eso que esté más exigente. Lo que sí sé es que es un restaurante al que daré más oportunidades, es el corrientazo de moda en la ciudad y el más concurrido, por algo será.

Nota: hay dos Cháncharos con administración diferente, uno en Milan y este de La Estrella.

Ubicación


Pregunta para los lectores que quieran dejar un comentario: ¿qué tanta calidad puede/debe exigírsele a un corrientazo? Es la pregunta que me asalta a estas alturas de mi dedicación como crítica culinaria.

lunes, 2 de octubre de 2017

El corrientazo de Sushi Time

Comí crema de zukini, muslitos de pollo --a los que les dijeron "colombinas de pollo" para diferenciarse de la competencia-- en salsa de mandarina, puré de papa, arroz con cositas y ensalada de lechuga crespa, pepino y rábano, que me recuerda la casa de la abuelita Myriam.

Estaba rico y muy suficiente. $10.000.

Ubicación: 


Por el mismo precio también había crema de salmón, cordón de cerdo en salsa teriyaki o de algo dulce que no recuerdo y pescado blanco apanado. Mi acompañante pidió algo de eso, pero no sé qué tal estaba porque nos la pasamos discutiendo el plan de la noche, la inauguración del Festival Internacional de Teatro.

No pidan café ahí. Se los traen dulce de una vez, y con un sobre de Splenda que no se entiende si desde la cocina le echan azúcar. Además es instantáneo. Ya es hora, pues, de que hagan café bueno en todas partes en Manizales y que empecemos a respetar la tradición cafetera. 

Me fui a tomar café a Macas Café, un sitio delicioso y lindo. Veo por Twitter que la dueña se llama Carolina. Es queridísima, pone buena música y como le gusta la fotografía, se ven varias bonitas en el sitio. Está bien escondido porque hay que bajar unas escaleras y creo que desde la calle no se ve bien, pero está justo al lado de Cháncharos, otro corrientazo que reseñaré otro día.  El café viene con un alfajor delicioso, pero chiquito, así que recomiendo que pidan otro. Alfajor del nuestro, recubierto de azúcar pulverizada y creo, creo, que leche en polvo. Sensacional. 

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jueves, 21 de septiembre de 2017

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar

Soy Villegas, era de esperarse que en algún momento de la vida escribiera esta entrada.

Si me comparo con mi mamá, e incluso con mis tíos hombres, no soy ni la mitad de ordenada que ellos. Y si ellos se comparan con mi abuela Alba, ni un tercio. Corre en nuestros genes, pero va desapareciendo.

Soy, sobre todo, una persona en proceso de volverse ordenada. No lo era para nada en la adolescencia porque también soy Mesa y eso pesa. Pero ahí vamos. Mi mamá debe estar preguntándose que con qué autoridad creo que puedo hablar sobre esto.

Hay que reconocer que ser ordenado es más eficiente que no serlo. Mi tío Aurelio se demora dos minutos vistiéndose porque tiene un método diseñado para eso. Mi mamá hizo, después de 43 años viviendo en la misma casa, el trasteo menos traumático que haya presenciado, y mi abuela tenía clósets vacíos a dos manos porque no guardaba nada que no necesitara. Así es más fácil vivir.

Sin embargo hay gente que es capaz de vivir en medio del despelote. Yo, que soy un medio de un tercio de mi abuela, soy incapaz. Tolero algo de desorden, pero --seguro que para matizar el desorden interior-- necesito cierto orden afuera y he comprobado que eso me produce mucho bienestar. Creo que hace parte de los hábitos que mayor tranquilidad me proporcionan. O quizá tengo un TOC y todavía no lo reconozco.

En ese proceso de volverme gente ordenada he aprendido que ordenar tiene que ver con por lo menos tres cosas:

Categorizar, tomar decisiones y botar.

¿En qué morrito va eso?: ¿en el de cosas para regalar?, ¿facturas pagadas?, ¿facturas por pagar?, ¿ropa para lavar?, ¿ropa para guardar?, ¿juguetes?, ¿cables?, ¿papeles de la U?, ¿papeles del trabajo?, ¿papeles personales?, o --el morro vital-- ¿cosas para botar?

Luego hay que tomar esas decisiones rápidamente. De nada sirve identificar unas categorías si después va a pensar 10 años en donde va cada una.

Y luego hay que reconocer que la mayoría de cosas son para botar. Una anécdota:

Cuando me fui a vivir a Medellín a hacer la Universidad me llevé todo. TODO. La cama, el escritorio, los cuadros de mi cuarto de adolescente, unos muñecos que algún novio regalapeluches me había dado, la grabadora doblecassette, los cassettes, un corcho con fotos y las cartas que todos los amigos me habían escrito desde primaria. Todo. Creo que sentía que yo era todo eso y que desprenderme iba a causarme una ruptura con mi pasado.

Un día, que ni recuerdo bien, boté todo eso. El mismo día me deshice de los cuadros, la grabadora, los cassettes, los peluches, las cartas y el corcho. Guardé algunas fotos. Pensé que eso era algo que había que hacer sin pensar y fue lo único que pensé. Desde ese día conservo la misma lógica: no hay que apegarse mucho a las cosas. Aunque conservo algunas que me parecen más importantes, pero son menos y tienen un lugar específico en mi casa.

No sé si ordenar se trate de más cosas, pero tiendo a creer que se trata de una metáfora de por lo menos esas tres.

viernes, 18 de agosto de 2017

Riosucio

Hoy me dijeron, más o menos, ex bloguera.  Nunca me he sentido bloguera, pero ex bloguera sí me duele mucho. Aquí todavía se dicen cosas. Pero es verdad que ya solo me salen comentarios cortos. Hoy uno sobre Riosucio.

Exageraré, noliace, quiero decir cosas sobre este municipio al que vengo con frecuencia por cuenta de mi trabajo. Aunque no tendría que venir a nada si no fuera porque aquí pasan tantas cosas. Carnaval de Riosucio, Encuentro de la Palabra, Carnaval del Guarapo, Fiesta de la memoria, Carnaval de la Olla en La Iberia, Fiestas tradiconales del resguardo de San Lorenzo, Fiestas del Campesino en Bonafónt, Fiestas patronales, Fiesta del Chontaduro en las Estancias, Festival de la Colombianidad, Encuentro folclórico de Danzas L'agua, Fiestas de San Nicolás y seguro me faltan otros.

Pero no es eso lo llamativo, en todos los municipios se hacen muchos eventos. Tampoco sé si lo que quiero decir es exclusivo de Riosucio, pero es acá donde yo lo he notado. Lo que más me gusta de este municipio es el trato que se dan entre riosuceños. ¿Usted canta, baila, pinta, declama, dibuja, escribe, ríe o llora? Aquí va a encontrar respaldo. "Usted tiene la palabra" es fórmula del Encuentro de la Palabra para dar paso a cada uno de sus participantes, pero es también símbolo de un respeto por lo que el otro tiene para decir o para mostrar, sin importar su edad, raza, género, orientación religiosa o sexual.

Me gusta ese respaldo, ese amor por los demás, ese "Daniela y Julián cantan lindo y los queremos mucho", Carlos llorando porque fue comisionado para hacer la breve serie documental sobre el Encuentro de la Palabra y Sandra también porque ahora la junta del encuentro está conformada por jóvenes (muy jóvenes) que crecieron asistiendo a los eventos del Encuentro y que han querido hacerse cargo de continuar con esa tradición.

Me gusta ese respaldo, lo envidio; envidio que se den la palabra y que se respete el turno de la misma sin importar a quién le toque o qué diga. Se nota, en la cantidad de gente de Riosucio que triunfa en todo el mundo que eso es caldo de cultivo de gente sin complejos, artistas sin complejos, artistas convencidos de que eso son, gente que no teme exponerse porque desde pequeños lo hacen en desfiles en los que participan disfrazados, bailando para hacer un espectáculo para ellos mismos. Profetas en su tierra.

lunes, 24 de julio de 2017

Un caso de intolerancia

Esta mañana los periodistas de Permiso me desahogo fuimos testigos de un verdadero caso de intolerancia.

La situación involucró a dos conductores de vehículo a la altura de la calle 57 con Avenida Paralela de la ciudad de Manizales, cuando uno de ellos se disponía a parquear en un garaje cuya entrada acababa de ser obstruida por la conductora de otro carro.

Los pitos y reclamos no dieron espera y, como estos suelen ser contagiosos, otros carros se sumaron a la protesta sonora al verse detenidos por los dos carros en cuestión.

La mujer tuvo que volver a ingresar a su vehículo para moverse a otro lugar en medio de los recalmos airados que, manoteando, hacía el dueño del vehículo perjudicado que, al parecer, quería parquear en su lugar de residencia, ya que actuaba como si fuera el dueño del garaje, para no decir, de toda la ciudad.

Fue justo en ese momento cuando el dueño de toda la ciudad amedrentó a la mujer acercando peligrosamente el carro de manera amenazante al otro vehículo, ante lo cual la mujer respondió con absoluta indiferencia esperando pacientemente a que el señor le diera vía para poder mover su carro y mientras los demás vehículos detenidos continuaban con su pitería.

La situación se resolvió sin daños físicos ni materiales, pero tal vez quedan algunos daños psicológicos y otros que afectan el espíritu amable de esta ciudad.

jueves, 6 de julio de 2017

Usted me gusta

Uno de los aprendizajes más bacanos de los últimos años ha sido aprender a decir sin tanto miedo "usted me gusta". Como me imagino que pasa casi siempre con esas cosas, el aprendizaje empezó (no llegó, sino que empezó) después de que estuve muchos años sin decírselo a alguien. Cuando lo hice las cosas salieron mal, al día de hoy no se han recompuesto y tal vez ya nunca se recompondrán. Tal vez me hubiera librado de todo eso de haberlo dicho desde un comienzo. Tal vez las cosas hubieran salido bien. Qué importa, es llorar sobre leche derramada. Pero los intentos, pocos, de decirlo, que he hecho hasta ahora sí han salido muy bien. Y me bastan esos para entender que no pasa nada, que no se me arruina nada si lo digo, que el otro no tiene tanto poder sobre uno, aunque nos guste mucho. Ahora que estoy más cerca del fin de ese miedo me cuesta trabajo recordar a qué era que le temía tanto. Una de esas veces me dijeron que no sabían si sentían lo mismo por mí y tampoco pasó nada grave. Ya me cuesta trabajo entender por qué sentía ese miedo. Pero sí creo que estaba relacionado con la vanidad, el ego frágil y esas cosas de las que uno cree que depende su fortaleza.

Recuerdo hace años alguien explicando cómo funcionan los miedos. Uno está dentro de un círculo estrecho. Todo lo que sucede por fuera de ese círculo, que son todas esas cosas que no hemos hecho nunca, pueden producirnos miedo. Pero en el momento en el que uno sale del círculo y hace algo nuevo comienza a agrandarlo, a incluir dentro las cosas a las que uno les agarra confianza.

Suena a autoayuda, y qué aburrido, pero no toda será despreciable.

lunes, 12 de junio de 2017

D.

Hace tiempo S. dijo que había leído en alguna parte que en promedio una persona se enamora dos o tres veces en la vida de esa manera correspondida y recíproca. La cifra me dejó preocupada porque yo ya me he enamorado algunas veces y, en por los menos dos ocasiones, recíprocamente. Así que empecé a considerar que era probable que no me volviera a suceder. No como cuando dices "no me vuelvo a enamorar, totalmente, para qué", sino con la tranquilidad de "ok, siquiera tengo amigos que me lo dan de vez en cuando para que por lo menos no me falte sexo". Tranquila y asumida, sin drama, ya estoy grande, ya viví. En otros momentos históricos ya estaría muerta, y en otros debería estar casada y criando niños, así que es posible que hayan terminado de aparecer en mi vida las grandes emociones.

Por eso estoy dispuesta a asumir riesgos, por eso no me importa si es imperfecto o breve o fugaz. Agradezco que sea intenso. Agradezco que me impulse a vivir y a hacer una que otra estupidez. Agradezco que he sido alcahueta conmigo misma.

Quizá después de esta enfermedad mortal ya no me vuelva a enamorar.

lunes, 5 de junio de 2017

Justicia por manito propia

Creo que alcanzábamos a poner cuatro quejas por la mañana y cuatro quejas por la tarde. Que Camilo no nos quiere dejar entrar a la casita de muñecas. Que Camilo nos cogió los patines y no los quiere soltar. Que Camilo nos pegó. Que Camilo esto, que Camilo aquello, que Camilo lo de más allá.

"Si Camilo les vuelve a pegar, péguenle ustedes, defiéndanse".

Hoy alguien criticó a otro alguien en Twitter porque dijo que el único feminismo que necesitaba su hija era saber dónde pegarle a un niño que la molestara.

Claro, debemos ser más civilizados que eso, seguro que no es una buena solución para todo, ni en todo momento, y aunque hoy en día no soluciono diferencias a los golpes, a la edad de los niños una patada puede ser un buen argumento y sobre todo, un mensaje claro de igualdad.

A mí me gusta que mi papá me haya permitido pensar que yo podía defenderme sola, que no tenía que cuidar mis modales, que nosotras también podíamos pegarle a Camilo si Camilo nos pegaba.

Seguro toda la teoría sobre educación contradice a mi papá, pero en la práctica a mí me pareció una buena lección. Recuerdo que me impactó que mi papá me diera permiso de ser agresiva, pero entendí que había un motivo claro para eso. Entendí que era una condición excepcional porque mi papá era un señor sensato y que la situación había alcanzado un punto donde las quejas y los regaños habían dejado de funcionar.

No recuerdo si alguna vez le pegué a Camilo, seguramente sí, seguramente dije que mi papá me había dado permiso, seguramente eso hace parte de mi idea de justicia.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Mentiras

Cuando me preguntó me dieron ganas de contestar que sí. De hacerle honor a todo lo que hemos dicho sobre lo que debería ser el amor y sobre lo sensatos que decimos que somos. Sobre todas esas mentiras que nos decimos para sentirnos muy inteligentes y para ponernos por encima de esa banalidad que son las emociones. Que desde que estoy con él he estado con tres hombres más, pero que sabe --que no tengo que aclararle-- que no significó nada. Que simplemente se presentaron esas oportunidades y que él ya sabe, ya sabía, desde siempre supo, que no me gusta dejar pasar esas oportunidades. Que incluso una vez pronuncié su nombre, que pensaba en él, no porque me sintiera culpable, y tampoco porque lo usara para conectarme, sino porque estaba prendida y me confundí un poco; que nada de eso tiene ni tanto glamour ni tanto drama. ¿Para qué preguntamos esas cosas si no queremos saber la verdad? Si mientras esperamos que nos digan que somos los únicos nos duele el estómago de la ansiedad.

Por eso contesté que no, que con ninguno. Por eso, y porque temí que su respuesta contuviera su propia cantidad.

viernes, 28 de abril de 2017

Fraude

Raro sentirse el desorden de alguien que puso orden, que aclaró ideas, que reveló otras, que te hizo más consciente de lo que eres. Como haber participado de un fraude, de un engaño autoinfligido, o ser testigo de la negación de su alma.

viernes, 24 de febrero de 2017

Perspectiva

Hace algunos años, cuando yo tenía como 38, invité a un amigo de 45 a que fuera con mis amigos y conmigo a un concierto de la Orquesta Sinfónica.

Mis amigos son mucho menores que yo. A la que menos le llevo es a mi hermana, 3 años, a Carolina le llevo 8, a Javier 10 y a Lorena 12. Esos son mis amigos más cercanos, a los que llamaría si necesito que me cuiden una gripa y los primeros que llegarán el día que algo grave me pase.

Ese día Lorena me preguntó que a quién había invitado y no sé por qué surgió el asunto de la edad. Tal vez porque justamente es raro que yo ande con gente mayor que yo aunque sea por un día. Le contesté que a pesar de que tenía 45 años se veía muy joven.

Mi amigo llegó cuando ya estábamos sentados, yo le estaba guardando el lugar, se sentó y le presenté a los demás.

Dos minutos después, Lorena me dijo en secreto "Ani, cómo vas a decir que se ve joven, es un cuchito". Y me arruinó cualquier idea.

Es una asunto de perspectiva.

Desde los 40 todo el mundo se ve más o menos igual. Más o menos. Los de 25 se ven jóvenes, pero ya son adultos con quienes se puede conversar. Y los de 60 están grandes, pero uno ya es un adulto para conversar con ellos. Para no mencionar otras actividades para las cuales también se amplía el espectro. Tal vez sea la mejor perspectiva. O tal vez sea una excusa mía para tener amigos de todas las edades.

Diversidad también es querer a tu amigo cuarentón.

viernes, 3 de febrero de 2017

Mafalda no es feminista

Esta entrada de blog debería ser un ensayo sociológico muy serio para que quienes usan a Mafalda como bandera del feminismo dejen de hacerlo. No porque no nos guste la causa feminista, sino porque Mafalda no es feminista.

Dos cosas me llevan a afirmar esto:

1. A pesar de que a Mafalda la escribieron entre los 60 y 70, momento en el que comenzaron todas esas luchas por la igualdad en los derechos, fue escrita por un hombre. Y aunque eso no sea argumento suficiente sí hay que decir que no fue escrita por un hombre feminista.
2. Mafalda es misógina. Detesta a Susanita, aunque la tolera, y detesta el estereotipo femenino.

Voy a argumentar de la única manera posible en este caso: con tiritas.

1. Las mujeres son unas chismosas incapaces de guardar un secreto.


2. Ser madre de familia y dedicarse al hogar es ser mediocre.


3. Ese movimiento de la liberación fememina no va para ningún Pereira...

4. Ser madre de familia y ama de casa no es vivir. 


5. Hay unas aspiraciones femeninas que son despreciables. 


Creo que en algún momento fui de la línea Mafalda. Me parecía mal que las mujeres solo quisieran ser mamás y esposas; despreciaba a las que le prestaban demasiada atención a lo físico, tanto en ellas como en los demás; las juzgaba como superficiales. Creía que las mujeres eran débiles, demasiado suaves, un poco pusilánimes, frágiles, muy emocionales y emotivas. De la misma manera negué esos aspectos de mi personalidad y me prohibí ser así. 
En fin, pero aquí vinimos fue a criticar a Mafalda y a señalar que no es tierna, no es suave, es contestoncita, no es emotiva ni emocional. Y que el feminismo es respetar que haya mujeres así y de las otras y también esperar que esas características de la personalidad que suelen ser asociadas con lo femenino puedan habitar también en los tipos.

Y a decir que seguramente Mafalda lloraba en la ducha.

lunes, 30 de enero de 2017

Sobre Whatsapp y el agobio de la información y las redes sociales

Al parecer con el nacimiento del correo electrónico se exacerbó la necesidad de compartir información. Con la facilidad de darle forward a un mensaje bonito que nos enviaba alguien tuvimos instantáneamente la capacidad de difundirlo ya no a dos o tres personas cercanas a las que de verdad creíamos que ese mensaje podía interesar, sino a toda la base de datos porque, qué carajo, tan fácil que es poner ahí en esa casillita "send to all".

Antes no era así. Antes, si usted leía un artículo bacano en una revista, lo máximo que podía hacer era intentar leérselo en voz alta a quienes estuvieran con usted. Y mínimo decirle a esas personas "en esta revista hay un artículo que creo que les gustaría". O poner el tema y comentar. Y ya. A eso se limitaba el asunto de compartir información. Si dos días después usted todavía estaba impactado por un contenido de un periódico corría el riesgo de recomendarlo a otras dos personas. Y si era de los que coleccionaba recortes de prensa, de pronto a cinco.

Pero con el correo electrónico y las redes sociales toda clase de información se volvió facilísima de compartir, y todo el mundo comparte información todo el tiempo. Y está muy bien, que circule la información, libre, generosa, de cualquier tipo, toda clase de basura... Noliace.

Lo que no podemos pretender es que toda la gente que recibe toda esa información no termine por ponerle alguna especie de filtro a esa andanada de cosas.

A veces recibe uno comentarios dolidos de los papás o los tíos "como tú no ves los videos que te mando". No, yo no los veo. Si me pongo a mirar todo lo que manda la gente, no trabajo, no leo, no veo televisión, no miro lo que a mí me interesa. Es perfectamente lógico que a uno no le interese lo mismo que a otro, uno escoge su basurita, y está muy bien.

Y como siempre, no para que lo hagan los demás, ni a modo de manual de convivencia, ni de urbanidad de Carreño, pero sí para que sepan el criterio con el que finalmente muchos terminamos haciendo las cosas, aquí están mis criterios de operación en lo que a compartir bobadas se refiere:

1. Solo comparto información general a través de Facebook y Twitter. Ahí no obligo a nadie a leer lo que comparto. La gente bien puede omitirme, silenciarme o dejarme de seguir si lo que comparto no les interesa. No hay daño.

2. No comparto información como Spam. No le doy reenviar a todos. Send to all. No utilizo las herramientas de envío masivo. Ni por Whatsapp, ni en el correo.

3. No etiqueto a 123 personas en mis publicaciones para darles mayor alcance. Etiqueto solamente a quienes sé que les interesa y a quienes es necesario.

4. No utilizo los grupos de Whatsapp para enviar información que le interesa a una sola persona de ese grupo. En general no comparto cosas en los grupos de whatsapp a menos que crea que pueden interesarles a todos o a que haga parte de la información que necesita el grupo, cuando se trata de cosas laborales.

5. No presiono a nadie para que vea, lea algo. Procuro entender que la gente tiene otros intereses, poco tiempo, están en otras cosas, y que lo que me gusta a mí puede que solo me guste a mí.

6. Procuro no agobiar con información, aunque seguramente me sale mal. Tengo una necesidad imperiosa por contar cosas, intento ser consciente de eso porque sé que no es precisamente una virtud.

7. Por último, procuro compartir solo información que me parece de verdad interesante. Una manera de ayudar a los demás a filtrar información es que de alguna manera se reconozca el criterio con el que lo hacemos. Ricardo es el de los chistes, Jorge el de la musiquita, Carolina la de las cosas de moda, etc. Entre todos contribuimos a hace un mundo de la información mejor.

8. En general dejo de interesarme por seguir a quienes comparten información falsa, sin verificar, de medios pecuecos, o que comparten chistes ofensivos que contribuyen a reforzar estereotipos. Y si pudiera recomendar algo en ese sentido, sería eso, no ayudar a difundir idioteces, no contribuir a darle pantalla al idiota, pero estar atentos a eso para señalarlos cuando haga falta.

Capítulo especial merece el trato que le doy a Whatsapp. Creo que de todas las redes sociales puede ser la más agobiante. En general, para no alargar más este post, creo que el criterio debería ser el del respeto por el tiempo y los recursos (esa herramienta consume datos y batería) de los demás. Esa no debería ser una red para compartir información, sino para encontrar a alguien, o pasarle información a alguien, cuando de verdad lo necesitamos. Ese es mi criterio.

sábado, 28 de enero de 2017

El miedo a la felicidad

Creo que lo que más me gusta de Alain de Botton es que escribe sobre el amor desde el amor. Hay una gran cantidad de compasión en lo que uno le oye o le lee. Se dedica a diseccionar cada uno de los pensamientos estúpidos que tenemos cuando estamos enamorados, o cuando nos estamos enamorando, o cuando simplemente somos y antes que sentirnos juzgados, nos sentimos reflejados, comprendidos, acompañados, menos solos. Mal de muchos, consuelo de tontos. Pero es que sí, todos somos igual de bobos.

El amor es una cosa frágil porque habita en nosotros que somos frágiles, acomplejados, inseguros, temerosos, culposos. A veces encontramos a alguien con quien nos sentimos reafirmados y a quien podemos reafirmar y nos enamoramos. Y brilla el lado bonito que tenemos todos, y se potencia, y alumbra y puede ser que seamos mejores de lo que normalmente somos.

El amor es una cosa maravillosa y con mucho que el amor propio hace su trabajo, nada como encontrar quien nos confirme que tenemos razón y que merecemos ser amados.

"Uno de los principales inconvenientes del amor, al menos durante un tiempo, es que corre el riesgo de hacernos felices". Alain de Botton.


viernes, 20 de enero de 2017

Alain de Botton sobre el poliamor

Alain de Botton es un filósofo sueco que me tiene embobada. Me gusta la claridad para expresar ideas y para desmitificar cosas. Solo para conservarlo y también para discutirlo, aquí está lo que dice sobre el poliamor. No sale precisamente bien librado. Claro que la monogamia tampoco, ahí empatamos.

"Vivimos una época de grandes expectativas alrededor del sexo. Hay dos cosas que queremos en esta área y van en direcciones completamente opuestas. Por un lado queremos sentirnos seguros, ser y sentirnos leales. Y por el otro lado queremos excitación. Entonces de manera cíclica, digamos cada 20 años alguien aparece con una solución: Amor Libre. En ese esquema tienes un poco de ambos, un poco de seguridad y un poco de excitación. Ahora estamos en la época del poliamor. Y entonces se oye decir que es lo mejor, que es la solución a este asunto, que los celos son solo una invención de los capitalistas. Bueno, señoras y señores, simplemente no es verdad. Estas dos cosas son completamente incompatibles. Realmente lo que sucede es que hay que tomar una decisión entre diferentes clases de sufrimiento. ¿Qué clase de sufrimiento quieren en sus vidas?

El sufrimiento de quienes escogen seguridad y lealtad es que muchas veces extrañarán lo que sucede en los bares, los fines de semana y se sentirán aburridos.

O el sufrimiento de quienes escogen excitación, y es que la vida es un caos, hay muchas recriminaciones, celos y confusión.

Tienen que tomar una decisión".

Yo también creo que ninguna de las dos opciones es mejor que la otra y además proponía, seguramente con arrogancia, que le trabajáramos al a comunicación para que no nos sintiéramos tan agobiados por los celos y por la confusión y el caos. Pero de pronto estoy pidiéndole mucho al ser humano y probablemente Alain tenga razón. Sobre todo viendo que la vida que uno ha escogido tiene, ciertamente, mucho de eso que él menciona.