viernes, 24 de febrero de 2017

Perspectiva

Hace algunos años, cuando yo tenía como 38, invité a un amigo de 45 a que fuera con mis amigos y conmigo a un concierto de la Orquesta Sinfónica.

Mis amigos son mucho menores que yo. A la que menos le llevo es a mi hermana, 3 años, a Carolina le llevo 8, a Javier 10 y a Lorena 12. Esos son mis amigos más cercanos, a los que llamaría si necesito que me cuiden una gripa y los primeros que llegarán el día que algo grave me pase.

Ese día Lorena me preguntó que a quién había invitado y no sé por qué surgió el asunto de la edad. Tal vez porque justamente es raro que yo ande con gente mayor que yo aunque sea por un día. Le contesté que a pesar de que tenía 45 años se veía muy joven.

Mi amigo llegó cuando ya estábamos sentados, yo le estaba guardando el lugar, se sentó y le presenté a los demás.

Dos minutos después, Lorena me dijo en secreto "Ani, cómo vas a decir que se ve joven, es un cuchito". Y me arruinó cualquier idea.

Es una asunto de perspectiva.

Desde los 40 todo el mundo se ve más o menos igual. Más o menos. Los de 25 se ven jóvenes, pero ya son adultos con quienes se puede conversar. Y los de 60 están grandes, pero uno ya es un adulto para conversar con ellos. Para no mencionar otras actividades para las cuales también se amplía el espectro. Tal vez sea la mejor perspectiva. O tal vez sea una excusa mía para tener amigos de todas las edades.

Diversidad también es querer a tu amigo cuarentón.