domingo, 25 de septiembre de 2016

María Carolina y Raúl me invitaron a escribir mis motivos por el Sí. La verdad, tenía mucha pereza de hacerlo. La mayoría del tiempo quiero votar Sí y que cada quien vote como quiera. Además no sé cuántas columnas, estados, tuits y servilletas hemos leído con motivos por el Sí y por el No, una entrada de blog adicional no hace ninguna diferencia. Y además siento que tengo muchos motivos y no sabía cómo resumirlos, para no hacer algo demasiado largo o demasiado corto que finalmente no fuera claro.

Pero cuando Humberto de la Calle dijo, aquí en Manizales, que en el viejo Caldas es donde más fuerte está el No a pesar de que ya no tenemos guerra, y cuando dijo que eso obedecía a una lógica contraintuitiva, pero lógica al fin y al cabo, pensé que mi motivo más grande para votar Sí, es precisamente que vivo en esa Colombia del posconflicto.

Voy a votar Sí en el plebiscito porque quisiera que todo el país viviera algo como lo que pasa en Caldas y Manizales.

Caldas y Manizales no son perfectas. Tenemos muchos problemas, el más serio, desde mi punto de vista, la corrupción. Ahí hay un montón de asuntos pendientes que dan cuenta de eso: Aerocafé, el Cable a Yarumos, el Macroproyecto San José, etc. Y tenemos otros problemas sociales: inequidad, consumo de drogas, microtráfico, etc. Pero desde 2008, de acuerdo con lo que han dicho las autoridades, no hay guerra acá.

Eso no quiere decir que no haya rezagos de la guerra. Hay extorsiones, hay secuestros, hay pagos de vacunas, pero no como antes y no por grupos alzados en armas, lo que da la oportunidad de tratarlos como delincuencia común y procesarlos como delincuencia común.

Y de todas maneras, con todo lo que está pendiente, en Caldas y en Manizales vivimos en otro país.

Otro país que es Colombia después del conflicto. Otro país que pudiera ser Colombia después del conflicto. Un país que piensa en la corrupción, en el microtráfico, en la salud pública, en el campo y no en el frente 47 de las Farc comandado por alias Karina ni en los paramilitares comandados por Ramón Isaza.

Me gusta lo que pasa en el campo en Caldas. La Secretaría de Agricultura tiene un programa que se llama Origen Caldas para mercadear productos agrícolas con valor agregado, ya han hecho exportaciones conjuntas para mandar aguacate, chips de plátano y chocolate a otros países. Y el Comité de Cafeteros tiene programas de Cafés Especiales en varias partes del Departamento que son insumo para multinacionales como Nescafé. Sobre eso tengo dos convicciones que me parecen fundamentales: que puede hacerse porque aquí no hay conflicto armado y que eso es lo que hay que hacer.

Voy a votar Sí en el plebiscito porque aunque sé que los acuerdos no son perfectos, aunque estoy convencida de que no son la solución a nuestros problemas, sí creo que son el marco para darle oportunidad a otra cosa. Porque creo que tenemos que ensayar algo distinto para solucionar el mismo viejo problema.

Estoy convencida de que el reto es grande y que nada de lo que dice ahí será fácil de implementar, que quedarán saldos pendientes y que tal vez haya cosas que no logremos. Pero se trata de procesos, de cambios muy lentos a los que por lo menos hay que darles una oportunidad.

Sin embargo, creo que en Caldas, que vamos un poquito más adelante, hemos demostrado que sí se puede hacer. Lo que sea que haya pasado acá lo hemos hecho nosotros, gente de Colombia, colombianos. Los que se supone que no servimos para vivir en paz, los desesperanzados y cínicos que se supone que no podemos hacerlo mejor.

Sí podemos hacer un país mejor. Aquí lo hemos demostrado. Hay que empezar por creer que sí podemos, de lo contrario nunca va a ocurrir.

martes, 16 de agosto de 2016

Preguntas para deportistas

No sigo mucho los deportes y menos al periodismo deportivo para atreverme a decir nada sobre si es bueno o malo. Lo que sí he visto en Twitter, donde claro, nos quejamos por todo, todo el tiempo, es que, al parecer, las preguntas que les hacen a los deportistas no son las más brillantes que uno vea en el periodismo, en general. 

Preguntar es, para mí, una de las cosas más difíciles del periodismo. No solo uno tiene que tener alguna inquietud, duda, conocimiento, sospecha, etc. sobre el tema que se propone indagar, no solo es necesario que esas dudas o inquietudes sean sinceras, que respondan a algo que uno piense que al público pueda interersarle saber, sino que además es necesario que queden bien formuladas para que la gente conteste lo que uno está preguntando y no otra cosa. 

Esta mañana, después de ver un texto en el que Caterine Ibargüen se quejaba de las preguntas que le hizo un reconocido periodista deportivo, se me ocurrió proponer que hiciéramos una lista de preguntas para deportistas y familiares de deportistas, este es el resultado. 

Para deportistas:

1. ¿De qué quiere hablar? (@palabraseca): La puse de primera porque Andrés propone que se haga antes de comenzar cualquier entrevista. Orienta al periodista sobre los temas que puede tratar y también puede ayudar a elaborar las preguntas incómodas. Eso no quiere decir que el deportista oriente la entrevista, pero puede ser que le dé datos que el periodista desconoce.

La anécdota de Andrés para sustentar esta pregunta me gusta: 

Cuenta que una vez le preguntó a Jackson Martínez eso mismo, ¿de qué quiere hablar?, y él le contestó "¿ya habló con Falcao?". Andrés entonces le preguntó cómo se sentía viendo toda la atención centrada en Falcao y su lesión y no en él que iba a ser el primer delantero de la selección Colombia. Dice Andrés, y yo le creo, que con esa pregunta Jackson Martínez soltó las mejores respuestas. 

Primera conclusión muy importante de esta entrada: para hacer buenas preguntas es necesario saber sobre el tema que se va a preguntar.

A continuación siguen las respuestas al tuit en el orden en que llegaron separadas para los deportistas y luego para los familiares.

2. Pensando en alguien que no sabe nada sobre su deporte, ¿cuáles son las competencias más importantes para su práctica? (@pcastano)

3. ¿Qué tanto usa herramientas tecnológicas en su preparación? (Video de alta resolución, análisis estadístico, túnel de viento, etc.) (@PabsNYC)

4. ¿Colaboraron con el proceso de diseño de sus uniformes? Si no, ¿qué les agregarían? (@dianalunareja presionada por mí para que hiciera alguna pregunta sobre vestuario).

5. Durante su preparación, ¿cuál es el método de estudio de sus contrincantes?, ¿cuáles errores tuvo que corregir para esta competencia? (@SandSuarez)

6. ¿Ha tenido apoyo durante su formación como deportista de alto rendimiento o tiene un trabajo paralelo para sostenerse? (@irenerd)

7. Cuénteme de su familia, ¿quién lo llevaba a los entrenamientos cuando comenzó?, ¿cómo era esa época? (@marthagalvis)

8. ¿Qué se hace en un día en los juegos olímpicos con competencia y sin competencia? (@mariagiraldo)

9. ¿Cuál cree que es el mayor acierto y desacierto de las organizaciones gubernamentales al promover y apoyar la práctica de su deporte? (@elosodelhouse)

10. Para los practicantes jóvenes de su disciplina, ¿en qué se deben enfocar, a quién hay que ver y qué deben sacrificar? (@maxtor11)

11. ¿Cuántas horas por semana entrena?, ¿cada cuánto descansa?, ¿qué disciplinas cruza?, ¿cuánto come?, ¿cuánto duerme? (@RaJHeP) (similar a esta propusieron @ortegagomez y @hechadepecas)

12. ¿Qué agüeros tiene antes de una prueba?, ¿qué disciplina es la que menos le gusta?, ¿qué parte de su entrenamiento le gusta más? (@RaJHeP)

13. ¿Un deportista de su nivel cómo se distrae', ¿qué tanto le está permitido tomar, comer, etc.?, ¿cómo es su rumba, dónde conoce chicas/chicos? (@pmartinezsilva, formulada entre él y yo) (similar a esta propusieron @ortegagomez y @hechadepecas)

14. ¿Qué consejo les daría a jóvenes deportistas que quieran triunfar en esta categoría? (@dianalunareja)

15. Para alguien que no conoce su deporte, cuéntele qué es lo que lo emociona a usted de practicarlo. (@dramirezf, reformulada por mí)

16. ¿Qué apoyo recibió para convertirse en medallista?, ¿la suerte jugó algún papel?, ¿cómo? (@apelaez1)

17. ¿Cuál es la parte de su deporte que la gente menos entiende?, ¿cuál es la idea equivocada más común en el imaginario colectivo? (@PabsNYC) 

18. ¿Qué siente al pensar que quien quedó de último no tendrá dinero, casa, fama ni gloria y que tal vez arruinó su vida? (@r_abdahllah)

19. Asumir la victoria o el fracaso son retos importantes, ustedes están muy expuestos emocionalmente, ¿recibe apoyo psicológico?, ¿de qué se trata? (@Tefa_) 

20. ¿Qué literatura recomendaría a los periodistas deportivos que cubren los juegos olímpicos para que tengan información sobre su disciplina? (@marthagalvis)

21. ¿Considera que tiene potencial para llegar al podio en las próximas competencias?, ¿qué necesita para lograrlo? (@jbedoyam)

22. ¿Qué ha aprendido de los demás competidores? (@ambasconzeta)

23. ¿En algún momento pensó en competir en representación de otro país? (@estiliana_dv)

24. ¿Cómo les cambia la rutina cuando hay una lesión o una gran pérdida de por medio? (@SandSuarez)

25. ¿Hay algún valor en practicar deporte que debiéramos tratar de integrar a nuestras vidas quienes no hacemos deporte y que usted crea que contribuya a que seamos mejores personas? (@elosodelhouse, reformulada por mí).

26. ¿Cómo conoció a su entrenador?, ¿dónde le diría a un cazador de talentos colombianos que busque a los futuros medallistas? (@ambasconzeta)

27. ¿Qué tal importante es la fortaleza mental en su deporte? ¿Cómo trabaja para fortalecerla? (@carloshache)

28. ¿Cuáles son las características de un buen deportista? (@hechadepecas)

Para los familiares de los deportistas:

29. ¿Cómo es ser el familiar de un deportista reconocido? Buscando anécdotas, cómo los afecta en su cotidianidad. (@elpalabrista) (@cucharitadepalo formuló una similar a esta)

30. ¿Cuántas veces ha tenido que pedirle enfáticamente a su familiar deportista que pare y descanse? (@SandSuarez)

31. Es seguro que su hijo o hija deportista es ejemplo para miles de niños, ¿qué consejos podría darles para animarlos? (@wdelbar)

32. ¿Cómo han cambiado las dinámicas familiares desde que su hijo/hija se convirtió en un deportista de alto rendimiento? (@SandSuarez)

33. ¿Ve a su hijo/esposo/etc. en los próximos olímpicos o le aconsejaría que parara ya su carrera? (@emmanuellevz)

34. ¿Cuál es ese momento de la infancia en que usted notó que su hijo/hija empezó a buscar ser un gran deportista? Tras esa pregunta sería bonito indagar qué tipos de juegos les gustaba siendo niños, tal vez tenga relación con su deporte. (@wdelbar)

35. Decidir apoyar a su hijo/hija económicamente como deportista de alto rendimiento es una decisión familiar difíci, ¿recuerda el momento en el que decidieron hacerlo?, ¿esto respondió a una razón en particular, un consejo, un pequeño triunfo, etc.? (@SandSuarez)

36. ¿Qué tanto ha obrado la genética en su hijo, son ustedes una familia de deportistas? (@CarlosNovaLpez, reformulada por mí)

37. Si tienen más hijos, ¿cómo hacen para que todos reciban la misma atención en sus gustos, carreras y aficiones? (@SandSuarez)

38. ¿Cómo veía la familia el deporte como profesión antes de que su hijo/hija decidiera que a eso iba a dedicarse todos los días de su vida? (@drayru)

39. ¿Cuando su hijo comenzó usted le veía futuro? (@irenerd)

40. ¿Qué le aconsejaría a otros padres que pueden tener un deportista de alto rendimiento en sus casas? (@danielpab) (Una similar a esta formuló @cucharitadepalo)

41. ¿Qué consejos le dio a su hijo/hija para lidiar con el fracaso, cuya sombra es tal vez más recurrente en el deporte que en otras profesiones? (@CarlosNovaLpez)

42. ¿Cómo es el acompañamiento familiar para su hijo/hija, qué papel ha jugado la familia en su carrera deportiva? (@cucharitadepalo)

A pensar de que lo pregunté específicamente y de que muchas de estas preguntas pueden hacerse en ese momento, solo llegó una pregunta específica para el momento del triunfo o el fracaso. Sin conocer lo suficiente, diría que es el momento más sensible del periodismo deportivo, falta aportar preguntas en ese sentido, aunque muchas dependerán también del juego o de la competencia que se acaba de llevar a cabo. Si algo yo sugeriría preguntar en ese sentido y evitar el "cómo te sientes con este triunfo", "cómo te sientes con este fracaso" que es como la fácil. 

43. ¿Qué decisión gubernamental habría permitido que usted tuviera el desempeño que soñaba en la prueba de hoy? (@samuelescritor)

En otras colaboraciones:

Preguntar por el plebiscito. Dice @mitiatere que poco hablan los deportistas sobre estos otros aspectos de la realidad nacional. Tiene razón. Sería bueno saber cómo van a votar James o Rigoberto Urán en el plebiscito, qué susto. 

¿Qué se siente andar por la vida con 0 % body fat?, ¿es tan maravilloso como parece?, de @CosasDeK para la sección de estilo de vida. 

¿Cree usted que hay una física más allá del modelo estándar y que el problema de la materia no observable se resolvería con ella?, de @pcastano para deportistas que también estudien física cuántica. 

Entre el emergentismo y el enactivismo, ¿cuál considera la postura que mejor explica su desempeño en la disciplina?, de @pmartinezsilva, para deportistas que lean mucho no sé de qué. 

También sugirió @SandSuarez que a los familiares les digamos: "Sabemos del esfuerzo económico y anímico que ustedes han aportado, no les queremos preguntar nada, solo decirles gracias". 

Ahí les quedan. 

lunes, 1 de agosto de 2016

Corazón loco

No te puedo comprender
Corazón loco
No te puedo comprender ni ellas tampoco
Yo no me puedo explicar cómo las puedes amar
Tan tranquilamente
Y yo no puedo comprender
Cómo se pueden querer
Dos mujeres a la vez
Y no estar loco

A veces te entra una lucidez y te empiezan a parecer ridículas las categorías que nos hemos inventado para tratar de entender el mundo. El mundo es una sopa difícil de asimilar, y entonces, para hacerla un poquito más entendible, hemos querido acomodar esa sopa en una cuadrícula. Y nos agarra un ánimo clasificatorio más peligroso que el ánimo conquistador. Aunque clasificar debe ser otra forma de conquistar el mundo.

Y hemos querido clasificar al amor. Acomodarlo en cuadritos. Categorizarlo todo y decir "esto es así y no asá" y ya estuvo y no se reflexionará más.

Y entonces aparece otra casilla y dice "falto yo, miren bien que falto yo".

No tengo ni idea cuándo leí u oí sobre el poliamor por primera vez, (a veces esta casilla y este nombre también me parecen ridículos para tratar de representar lo que somos). Lo que sí creo recordar fue la primera vez que sentí que amaba a dos personas al mismo tiempo. Y no estar loca.

Lo que he terminado por pensar es que el amor es infinito, que como cualquier otro sentimiento puede sentirse por cualquiera, en cualquier momento. Que tiene matices, intensidades, formas. Que es sobre todo un interés. El interés de cuidar, el interés de que sea recíproco, el interés de compartir tiempo, el interés de sentirse bien, el interés de hacer sentir bien, etc. Que uno puede sentir eso por el papá de una manera y por la mamá de otra muy distinta. Que se puede sentir por desconocidos. Por hombres y por mujeres. Que a veces queremos que sean nuestros amigos y a veces queremos que sean más cercanos. Analizar a qué se debe ese interés no tiene mucho sentido, se siente y ya está.

Y que tenemos mucho miedo de salirnos de las clasificaciones que hemos encontrado. Cada nueva casilla que le sale al amor ha tenido que luchar para ser reconocida. El amor entre personas de diferentes razas. El amor entre personas de diferentes credos. El amor entre personas del mismo sexo. El poliamor.

Cuando hablo sobre ese último con personas que apenas se enteran de que se nos había quedado otra casilla por fuera del ánimo clasificatorio me doy cuenta de que algunos piensan que es una categoría para la libertad sexual. "Lo que quieren es seguirse comiendo a todo el mundo, aunque estén en una relación", "son personas a las que les falta compromiso", "no quieren perderse la variedad que el mundo ofrece". Y un poco sí, pero en primer lugar esa variedad no es solo sexual y en segundo lugar eso no tiene por qué ser contrario a estabilidad o seguridad.

También creen que en este tipo de relaciones sentirían más celos, y que por lo tanto crecería la ansiedad. Creen que van a perder la seguridad que otorga el "tú para mí y yo para ti". Como si darnos libertad sexual se enfrentara al sentimiento de seguridad. Como si fueran contrarias. Y esa me parece una idea un poco triste sobre el sexo, que es realmente lo que quería venir a decir aquí.

Me pregunto si nunca han sentido que aman a dos personas a la vez. Me pregunto por qué se oponen a una idea que nos da la oportunidad de vivir más intensamente en el sentido de que nos permite ser más lo que somos: una sopa, no una cuadrícula.

Me pregunto cuántas casillas nos falta por encontrar.

lunes, 25 de julio de 2016

De mi hermana

A raíz de esta noticia mi hermana escribió un mensaje en su muro de Facebook que quiero reproducir acá.

A veces cuando hablo con ella siento la frustración que le produce el ejercicio médico en medio del Sistema de Salud de nuestro país y siempre me pregunto cómo puedo ayudarle. Por eso lo transcribo aquí, para que tenga un poquito más de alcance una reflexión suya que me parece que tiene toda la pertinencia. Me recuerda otro texto que leí hace días sobre otra cosa, en donde decían que cada vez parecemos menos dispuestos a entender que a pesar de todas las medidas que podamos tomar los accidentes no dejarán de existir y que parece que perdimos la capacidad para entender eso.

Aquí va:

"Lo más seguro en el ejercicio de la medicina es que nos vamos a equivocar, no una sino varias veces, sufrimos con esta idea y sobre todo con las consecuencias de nuestros errores, imagínense cuánto, pero aún así seguimos porque sabemos que son muchas mas las veces en que las cosas salen bien y nuestro trabajo ofrece alivio. Me he equivocado, seguro, pero eso no me hace criminal, mis colegas, amigos, familia y pacientes pueden dar fe de eso. Desafortunadamente y también por culpa nuestra, se tiene la falsa idea de que somos dioses y que el acto médico tiene que garantizar resultados. Error, es imposible. Aunque hagamos todo bien esta no es una ciencia exacta, no todo esta dicho en medicina, hay matices, criterios, circunstancias, probabilidades muchas y certezas pocas. No hay enfermedades sino enfermos, cada uno diferente del otro. No hay tablas, aplicaciones ni ecuaciones para resolver las dolencias particulares. Trabajo, estudio y me esfuerzo todos los días para minimizar el riesgo del error, pero sé que tarde o temprano va a volver pasar. Condenas como esta nos atemorizan e indignan, desconocen el riesgo inherente de nuestro oficio, nos deshumanizan y desaniman, sobre todo cuando al final muchas de ellas surgen del ánimo lucrativo de terceros, ni siquiera del directamente afectado. No hay garantías en medicina, ¿maluca la noticia? Si, pero así es. No somos infalibles, la única garantía es que de corazón y con la razón hacemos todo lo que esté en nuestras manos para ayudar. Mi solidaridad con el colega".

Toda mi solidaridad con Julia.

martes, 12 de julio de 2016

Solterona

Tengo una historia para ilustrar lo poco que me ha interesado el matrimonio. Como muchas mujeres, crecí con las críticas de mi mamá. Sin juzgarla, porque la alentaban solo buenas intenciones, nos costaba mucho trabajo entendernos. Mi pelo, los novios, los amigos, las amigas, mis zapatos, mi ropa, el trabajo, la plata, mis intereses, la música, etc. Casi nada fue como ella hubiera preferido que fuera. Yo me dediqué a afirmarme en esas cosas y a tratar de construir una identidad que fuera mía, un poco como rebeldía a eso y luego un poco tratando de que eso no me importara tanto. Porque claro, rebelándose uno encuentra algo, pero es probable que no sea tan parecido a uno, como tan distinto de lo que le piden que sea.

El caso es que bien o mal surgí yo y me fui consolidando. Y mis decisiones no me llevaron a la debacle que mi mamá presentía, ni me volví una buena para nada, y no creo haber escogido, como ella decía, el camino más cómodo porque le parecía que yo era muy buena vida. Me mantengo sola, trabajo y soy una buena profesional; en las cosas que todavía tengo que tratar de controlar ya tengo un plan para hacerlo y voy por el mundo más o menos bien. No es fácil calificar el propio desempeño en esto de la vida, pero, a pesar de que me ha constado trabajo, yo sí me siento orgullosa de la persona en la que me convertí.

No hace mucho, sin embargo, cuando todo este resultado ya se veía claro, mi mamá todavía tenía críticas. Y me repetía constantemente algo que, de tanto repetirse, no lo entendía completamente: "estoy muy preocupada con su situación".

"Situación" es un genérico. Acostumbrada como estaba a que casi nada le gustara, yo pensaba: debe ser el pelo, o los novios, o los amigos, o las amigas, o mis zapatos, o mi ropa, o el trabajo, o la plata, o mis intereses o la música, o etc. Y seguía rebelándome genéricamente contra todo eso. Hasta que un día caí en cuenta de que no había realmente nada que mi mamá pudiera reprocharme: tenía trabajo, vivía sola y no tenía mayores problemas... más que el hecho de no estar casada.

La preocupación de mi mamá era que yo no me había casado y esa era mi situación. Mi situación muy preocupante.

Nunca en mi casa se me pidió directamente que me casara. Nunca nadie me afanó con eso. Mis novios no eran prospectos de maridos y nadie me dijo nunca "con ese novio no vas a poder casarte". Así que yo asumí que a todos les importaba tanto como a mí: casi nada. Pero casi nada tampoco era una idea así de clara. Porque tan poquito me importaba que ni lo consideraba. Siempre me sentí demasiado inmadura para eso. Siempre pensé que eso no era conmigo. Nunca me vi como "la señora de...". Ni entrando de blanco a una iglesia, ni comprando mercado para mi familia, ni siendo la mamá de nadie. Esa opción estaba ahí para cualquiera y me parecía válida, pero no para mí.

Creo que por eso no me he casado, no me atormenta, no me siento "solterona" porque nunca quise ser "casada", y uno no puede ser lo opuesto de algo que en principio no le interesa. Son dos estatus ajenos a mis intereses. Soy sola. Y en ese sentido sí me interesa la compañía, pero no cualquier compañía, ni tampoco me importa que la forma sea convencional.

La reivindicación de la soltería no me interesa tampoco, porque yo no me siento minoría, ni en desventaja, aunque reconozco, como lo dicen muchas mujeres, que existe una exigencia y una mirada todavía como de lástima a quienes no nos hemos casado, pero en lo personal, aunque esa mirada me molesta, la siento muy poco.

Todo esto viene porque estaba leyendo una entrevista a Kate Bolick quien escribió un libro que se llama Soleronas donde menciona que en Estados Unidos las mujeres solteras son ya el 53 %. Y que aunque la cifra incluye adolescentes, divorciadas y viudas, es evidente que cada vez más las mujeres nos quedamos solas y decidimos no casarnos por motivos muy variados. Casi que uno podría decir que cada una ha tenido sus propios motivos.

Ya he dicho esto, pero creo que a mí de esa urgencia, o de esa exigencia social, o de ese apremio me salvó mi papá. No porque me dijera que no tenía que casarme, sino porque me convenció de que no importaba lo que los demás opinaran, uno tenía que hacer lo que le diera la gana. Me enseñó intentar ser auténtica y a pensar por mí misma.

Si uno quiere el aporte de mi mamá terminó siendo definitivo. Ayudó porque me dio un motivo para rebelarme y se me quitó el miedo a intentarlo.

martes, 5 de julio de 2016

Sexo


Esta mañana un amigo me pasó esta imagen con un pedacito extraído de un texto más largo de Alain de Botton que no he tenido tiempo de leer por completo, pero que me recordó un libro, una conversación y suscito otra.

Debería leer el texto completo antes de escribir a partir de esto lo que tal vez podría estar resuelto allí. Pero el ejercicio de partir de aquí y tratar de entender de qué habla de Botton pueda resultar interesante (por lo menos para mí). Vale aclarar que sobre el tema he visto algunos videos suyos también.

De Botton dice que el sexo no es tanto sobre sensaciones u hormonas como sobre ideas y menciona tres: la idea de ser completamente aceptado, la idea del fin de la soledad y la idea del fin de la vergüenza.

El libro que me recuerda es El amor en los tiempos del cólera. Recuerdo a Florentino Ariza escribiéndole en el culo "puta" a una de sus amantes y esa imagen me sirve de resumen de por lo menos una parte del texto. Puta, una palabra ofensiva que seguramente fue escrita con la confianza de no estar ofendiendo a nadie. Escrita incluso con amor. La posibilidad de hacer realidad todas las ideas y fantasías que tenemos sobre y alrededor del sexo por retorcidas que sean. La idea del fin de la vergüenza.

La conversación que me recuerda iba sobre la confianza que es capaz de construir el sexo. A veces me pasa que quiero ser amiga de alguien y como sé que no tendré tiempo ahora de pasar muchas tardes compartiendo música y fortaleciendo lazos antes de poder considerar que alguien es verdaderamente mi amigo, se me ocurre que el sexo serviría de atajo. Es una idea que puede sonar un poquito rara... tal vez. De pronto hace parte de esas ideas vergonzosas que solo compartimos con quien podemos decir "escríbeme en una nalga que soy tu puta". Y no es que se me ocurra "me lo voy a comer para ser su amiga", sino que tengo la sensación de querer tener ese tipo de intimidad que solo llega después del sexo y que esa sería una buena manera de acelerar el punto de llegada. Puede ser porque la amistad es el tipo de amor que mejor me sale. El sexo como medio y no como fin. La idea del fin de la soledad.

Y la conversación que suscitó iba sobre el valor que uno le otorga a la intimidad cuando la comparte con una sola persona o con varias. No sé por qué la conversación tomó ese camino (creo que a veces me ponen el tema del poliamor aunque no tenga relación directa con lo que estoy hablando), pero a mí me gusta más pensar en el valor que uno le otorga a alguien cuando le da entrada hasta ese punto en el que hay que ser íntimo. Porque no tiene menos valor la intimidad si se comparte con una o con varias personas, que es la idea que defendía con quien conversaba. Es que cada una de esas personas tuvo para uno el valor suficiente para alcanzar su intimidad. Mi amigo dijo "en todo caso es una utopía creer que uno no le otorga un cierto valor a algún tipo de primacía" y sí, no todo el mundo es igualmente importante para uno. Pero a mí me parece que no importa, porque la intimidad que se construye con cada una de las personas que pasan por la vida de uno es también particular. Particular y no hay que estarlas comparando, no hay que estar haciendo escalafones. Particular y ojalá completa. Completa cuando uno es tan afortunado para sentir a través del sexo la idea de que es completamente aceptado.

miércoles, 22 de junio de 2016

Consejos de redacción vs Lluvias de ideas

Como los lectores de este blog sabrán, y si no, pues de una vez, soy una administradora de negocios que fue arrastrada por la vida, sin que yo opusiera mucha resistencia, hacia el periodismo. En este ejercicio me he encontrado con el escenario de los consejos de redacción que son espacios de discusión de las notas periodísticas que se van a producir para un medio de comunicación. He encontrado que los consejos de redacción me recuerdan mucho a las lluvias de ideas en las que participé mientras ejercí la carrera que estudié.

Aquí va un paralelo entre ambos ejercicios en el que, advierto de una vez, idealizo a los consejos de redacción y vitupero a las lluvias de ideas, pero todo con ánimo constructivo.

1. Sobre las ideas:

Mientras que en una lluvia de ideas se espera que usted, que lleva toda la semana trabajando en una cuadrícula de excel, de repente tenga un espacio de distensión para ser hipercreativo, en el consejo de redacción se espera que lleve para su discusión una, dos o tres ideas. Usted las lleva listas, no las produce ahí en cinco minutos. A veces las lluvias de ideas se realizan por fuera de la empresa: "nos vamos para una finca, nos vamos para el campo, para que cambiemos de ambiente y nos dispongamos mejor para la creatividad". En mis años como administradora recuerdo un ejercicio así del que jamás recibimos las conclusiones o el material para poner en práctica lo que habíamos hecho en dos días de trabajo en medio de un ambiente con pajaritos.

2. Sobre la propiedad de esas ideas:

En el consejo de redacción sus ideas son suyas, usted las sustenta y las defiende. Con la vida si es necesario. Los ataques a sus ideas son duros, tenaces, vienen de todas partes, no solo de su editor, también sus compañeros critican su idea, no es escenario para espíritus débiles, pero ese ejercicio logra dos cosas importantes: descubrir las malas ideas rápidamente y mejorar las buenas. Eso se logra por la relación horizontal que hay entre periodistas. Por mucho que se intente, en la administración hay una relación de verticalidad difícil de superar. ¿A su jefe no le gustó su idea? Chao idea. ¿Refutar al jefe?  Claro, sí, los más atrevidos. ¿Refutar a un compañero y quedar como un sapo? por lo menos no como se logra en un consejo de redacción. Es tímida la réplica de un asistente de dirección frente al Presidente de la Junta de la empresa, comparada con la reacción de la encargada de orden público de un periódico vendiéndole una idea al editor general del medio. Ella es quien maneja el tema diariamente, ella tiene el contexto completo, ella es quien habla con la fuente, el editor no tiene idea de lo que habla, no conoce la región, no ha visto a la gente denunciar el tema diez veces, ella le explica, le dice Nando, parce, o güevón. El editor no se ofende ni ve minada su autoridad, insiste, esa nota no puede salir así, no es el enfoque que necesita. ¿Y si cambiamos el enfoque? ¿Y si le damos la vuelta?

3. Sobre la pretendida libertad:

A las lluvias de ideas suele convocarse a todo el mundo, a todos los que participan en la empresa, a quienes jamás son tenidos en cuenta: "llamemos a Wilmer, el portero, él tiene relación directa con la gente que entra a este negocio, seguro tiene muy buenas ideas para aportar". Gente a la que normalmente le piden que siga un manual de pronto le dicen que puede ser libre, totalmente libre. Sé libre. Di todo lo que se te ocurra, hoy te vamos a tutear, think outside of the box, no hay ideas malas, tranquilo, trata de unir estos nueve puntos con solo cuatro líneas, tú puedes. Luego sus ideas no son tenidas en cuenta para nada, nadie les cuenta qué pasó con eso. Tan bueno que pasamos ese día que jugamos con cartelitos de colores.

Ese es un ejercicio que requiere entrenamiento y un consejo de redacción es eso, un entrenamiento en la creación de ideas y productos periodísticos. Se hace regularmente, diariamente en muchos casos. La gente se entrena en encontrar ideas y en encontrar argumentos para sustentarlas, y una vez la idea triunfa esa misma persona la desarrolla y la ve convertirse en realidad.

4. Sobre el alcance y las restricciones:

En el consejo de redacción se tienen en cuenta todas las limitaciones de tiempo, recursos, fuentes, información y posibilidades reales para producir una pieza de información. En las lluvias de ideas no. Se pierde mucho tiempo echando globos que no tienen ninguna posibilidad en el mundo real. En lugar de decir "qué se les ocurre que podemos hacer para aumentar las ventas con un presupuesto de un millón de pesos", proponen "cómo nos convertimos en una empresa líder en la venta de zapatos en toda Latinoamérica" o "este es un ejercicio de planeación estratégica". Limitar el alcance de las ideas es productivo, aterriza las propuestas, aunque parezca una idea contraria a la libertad que vende el concepto "lluvia".

En conclusión, el consejo de redacción logra entrenar la libertad que se necesita para ser creativo, propositivo y argumentativo y entiende que demasiada libertad no es buena, ni cierta. Las lluvias de ideas en cambio, en las que participé, por lo menos, no pasaron de ser anécdotas para desperdiciar la mañana, la tarde o el día entero y comer refrigerio de cuenta de la empresa. No fue del todo tiempo perdido cuando el refrigerio fue bueno.