miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sin agua

No sé ni qué pensar de la reacción de Manizales ante la falta de agua.

Carrotanques, baldes, pastillas potabilizadoras, nacimientos, colas interminables de personas, porrones en todas las esquinas, gente que trae agua de Pereira y la vende en cualquier calle, alguna que otra reacción astuta como la de inventarse un incendio para hacer llegar un carro de bomberos; 4 marchas y un plantón más o menos permanente al frente de la alcaldía que el primer día de llamado orinó esa institución.

El Alcalde sentencia que "el agua sí está llegando pero de otro modo" y el Gerente de Aguas de Manizales nos revela que "el mundo no se acaba en Chinchiná" para explicar la decisión de invertir en un negocio en Perú antes que en la reparación de la Planta de Niza.  Y a mí solamente esas dos frases me dan ganas de irles a decir que les quedó faltando una pela cuando estaban chiquitos para que aprendan a hablarle con respeto a esta ciudad.  Ese no debería ser su tono ahora, insultando la inteligencia de la gente que se da perfecta cuenta de que hay algo que no hicieron bien por más justificados que pretendan estar.

Luego de 14 días sin agua parece que ya nos acostumbramos a esta nueva realidad, rápidamente nos hicimos a la idea de que en nuestra cotidianidad tenemos que separar unas horas para volver a llenar los baldes, hervir el agua durante 15 minutos antes de poderla usar para cualquier cosa, lavar la ropa donde unos amigos en Villamaría, bañarnos bien cada 3 o 4 días, comer solamente cosas que no requieran mucha preparación e intentar dominar el cuerpo para poder entrar al baño el menor número de veces posibles.

Y hay algo que no hemos podido encontrar: el tono y la forma de la protesta.  Tenemos todo el derecho de exigir soluciones y responsables, pero no sabemos cómo hacerlo.  Nos quedamos reflexionando sobre si orinar la alcaldía está bien o no... a mí, que el gesto me encantó, me sorprenden mucho - y me alcanza a dar una rabia sin sentido - las opiniones de personas cercanas a mí a las que eso les parece muy incivilizado y me pregunto qué es entonces la civilización... yo que estuve ahí y que pude leer esa reacción como un acto lleno de sentido en una ciudad que no tiene cómo entrar al baño, me encuentro con personas que aunque están igual de bravas que los demás tampoco saben cómo reaccionar, pero que tienen claro que así no... yo no sé, pero me parece que nos pasamos de bien educados.  Mugrosos, pero obedientes y bien comportados.  Tal vez me paso de impulsiva, puede ser.

Ayer en el Concejo se discutió el cobro del cargo fijo de la próxima factura y nos enteramos de que solo se puede suprimir con un aval de la Superintendencia de Servicios Públicos.  De lo contrario, no... pero ni un qué pena con ustedes... no, a los manizaleños lo que nos toca es entenderlo todo, comprenderlo todo, aceptarlo todo, como una esposa maltratada que se aguanta porque qué más puede hacer, porque hacer lo que hay que hacer es más doloroso... decirse la verdad, se dejó joder.

Dudo mucho que los señores de Aguas de Manizales estén imprimiendo esas facturas por ahora, pero en algún momento tendrán que llegar... y yo no sé qué esperar de esta ciudad.

8 comentarios:

jecardonaocampo dijo...

no sobra mencionar el descaro con el que el gerente de la camara de comercio de Manizales despues de estar fuera de la ciudad, llega a decir que la culpa la tiene la ciudadania por la falta de unidad... AHORA LA CULPA ES MIA?

Ricardo Bada dijo...

He seguido de cerca el tema de la falta de agua en Manizales y hay algo que he notado desde el primer momento: nadie asumió ninguna responsabilidad. Tácitamente se le estaba diciendo a la ciudadanía que si había una culpa o una responsabilidad, por acción u omisión (tanto da), siempre era la culpa o la responsabilidad de otro: el "Yo no fui" se lo pueden ir encargando en sus escudos de armas los próceres de Manizales, como el "In God we trust" de los dólares. Considerándolo desde ese punto de vista, la orinada de la Alcadía fue un gesto de cortesía por parte de los ciudadanos, ya que también podrían haber hecho aguas mayores (si no lo entienden, lo siento) o bien, sencillamente,
reinstaurar la honorable institución de la picota y poner en el cepo a toda la clase política manizaleña en el poder, por tiempos congruentemente calculados de acuerdo con su permanencia al frente de servicios municipales. Amén de un recurso judicial congelando las cuentas corrientes de todos ellos, hasta que decidieran quien de todos ellos tenía que desempeñar el papel de chivo expiatorio. Porque hay algo de lo que no pueden escabullirse: y es la certeza de que uno, o dos, o tres, o cuantos sean, son responsables y culpables de este atentado delicuencial contra la vida civil de toda una ciudad. Vale.

Adriana Villegas Botero dijo...

Juan David Laverde escribió una crónica muy buena en El Espectador en la que dice que "Con la garganta seca no hay tiempo para protestas ni ánimos de promover marchas de indignados exigiendo renuncias", y a Juan Sebastián Naranjo le reprodujeron en Kienyke una entrada de su blog en la que dice "La nuestra es una ciudad ‘rosquera´" y concluye diciendo que "La falta de cojones es lo realmente preocupante. La falta de agua es lo de menos".

Recuerdo hace 15 años cuando Jorge Enrique Robledo aún vivía en Manizales y llenaba la Plaza de Bolívar con protestas de caficultores contra la Federación, y recuerdo también a los gremios de la ciudad promoviendo marchas muy concurridas contra el secuestro, con el apoyo de los medios de la ciudad.

Creo que esta crisis del agua reveló no sólo la inmensa ineptitud y el cinismo del alcalde, sino también la falta total de líderes en la ciudad, que convoquen, que articulen. No hay control político serio y por eso pasaron en estos 4 años en la Gobernación las cosas que empezamos a saber, y no hubo tampoco control político fuerte a la Alcaldía. Los senadores, representantes, etc. todos estuvieron ocupados en las elecciones y a ninguno le he leído o lo he visto promoviendo debates nacionales sobre el tema.

La rosca. El alcalde es de la rosca (ciertas familias, ciertos apellidos, ciertos barrios) y por eso ni los gremios le promueven marchas ni los medios, que viven de la pauta oficial (que continuará repartida por los mismos grupos que la reparten hoy, de acuerdo con los resultados del domingo). Y así, mansos y avergonzados (que oso salir a marchar) hasta el próximo racionamiento. Porque como recordó Luis Felipe Gómez en La Patria, ésta no es la primera vez que Manizales se queda sin agua.


Para los que quieran leer los 2 artículos que cito entren a: http://www.elespectador.com/impreso/nacional/articulo-308316-manizales-garganta-reseca y http://www.kienyke.com/2011/10/29/radiografia-de-una-ciudad-que-se-hunde/

JuanDavidVelez dijo...

Apenas en este momento entiendo porque era bacano lo de la orinada en la alcaldía (que lentitud). Efectivamente que idea tan buena esa.

Juan Homez dijo...

Recuerdo las protestas y todo lo que generó el rechazo al TIM. Pero pienso que esto del agua ha sido mucho peor. El manizaleño ya no se manifiesta? Mearon la Alcaldía pero no la cagaron...

Mónica Palacios dijo...

Yo no estaría muy segura de que la falta de tono y forma de la protesta sea una cosa exclusiva de los manizalitas (¿es así o manizaleños? es que me suena más bonita la primera). Yo creo que los colombianos hemos hecho de los plantones y las marchas la forma única de mostrar inconformidad y de tanto usarlas y abusarlas se quedaron sin significado, se anuló su efecto. En ese sentido, orinar la alcaldía es un símbolo nuevo, una manera diferente de manifestarse, aunque parece que también insuficiente.

Yo creo que nos faltó educación ciudadana básica o constitución política para dummies para conocer otras herramientas, probablemente menos simbólicas pero seguramente más efectivas para exigir respuestas de los responsables. Yo creo que desde que Colombia permitió que Samper Pizano se quedara en la presidencia hasta el último minuto de la última hora del último día de su mandato, nos acostumbramos a que ese debe ser el proceder en estos casos, dejar que los irresponsables "se salgan con la suya", como diría Corín Tellado. No aprendimos lecciones de los vecinos que por esa misma época tomaban medidas más prácticas -Ecuador destituyó a Bucaram, no muy legal pero sí muy legítimamente; Argentina tuvo un desfile de presidentes que no duraban un suspiro- pero nosotros no fuimos capaces.

Yo el único mandatario que recuerdo que no haya terminado su mandato es Samuel Moreno y eso porque creo que en su caso pesaron más los cargos por enriquecimiento de su hermano y de los Nule que sus propias falencias administrativas como alcalde.

Finalmente, Ani, no sé qué haga falta, ¿reencauchar la cátedra de Educación para la democracia?

Ana dijo...

Ay, Moni, tu comentario me da algo de tranquilidad... por varias cosas:
1. Uno no quiere ser un mártir de nada pues. Y yo también creo que como decía el novio de Margarita hace poquito uno se deja llevar por la pasión en estos temas y probablemente lo único que logre es quedar en ridículo... eso sí, esas manifestaciones sí me parecen importantes también pero pareciera que para que logren algo habría que exponerse a ese ridículo.
2. Me inscribí en un curso virtual del SENA sobre mecanismos de participación ciudadana, dejo el link por si a alguien le interesa y sí creo que eso hay que hacerlo con juicio. http://sis.senavirtual.edu.co/infocurso.php?semid=2504&areaid=1

Leandro Loaiza Largo dijo...

Les dejo estos versos del poeta Flóbert Zapata
flobertzapata.blogspot.com


“Agua si hay, lo que pasa
es que llega de otro modo
(se declara uno genial
declarando al pueblo bobo),

por la llave no les llega,
les llega por carrotanques”.
Nunca nadie pronunció
palabras más inmortales.

Ciudad de puertas abiertas,
hoy la ciudad del porrón
y de señora en piyama
que aún no desayunó.

¡Anadir otra pobreza
a la pobreza ensañada!
Sequías le hicieron ver
que existen mentiras largas.

Sabe bien que sus ancestros
vinieron de barrio bajo.
Aunque vive en la montaña
la hicieron creer del llano.