sábado, 12 de marzo de 2011

Me quiero

Dos sensaciones que recuerdo de mi infancia.
  • 'Ana María' es el nombre más lindo que hay.  Me lo pusieron a mí.  Me lo merezco.
  • ¿Cómo es posible que a esta persona haya tenido que repetirle quién soy yo? ¿Cómo es posible que alguien me olvide? ¡Si yo soy inolvidable!
Qué bueno que uno crece y madura, disfraza, matiza, camufla, disimula y miente.

14 comentarios:

maggie mae dijo...

tu sí eres inolvidable!!

Ana dijo...

¿Cierto? Jajajaja ¡Linda!!!

alvaron dijo...

Y después de treinta y tantos años las dos cosas siguen siendo ciertas, digo io!

jairo dijo...

para poder querer a los demás, hay que querese primero...

Ana dijo...

¿Cierto que sí Alvaron? Pero como aprendí a mentir a veces digo que no, que soy modesta ; )

Sí, Jairo, condición necesaria para querer a los demás... eso de primero los demás y de último uno es lema de gente egoísta que quiere que todos les paren bolas a ellos primero. Yo creo.

Isabel dijo...

Mmmm a mi me paso lo del nombre pero siempre pense que era el mas feo y me lo habian puesto a mi. Y yo todavia me ofendo cuando no se acuerdan de mi, sera que no he madurado?

triego dijo...

Probablemente le recordaste tu nombre, pero no quién eres.

Ana dijo...

Pues eso de aceptar que habrá quienes nos olviden yo no sé si sea madurar... tal vez sí...

Triego, valiente memoria que escoge lo menos importante de todo, siendo muy importante mi nombre. : )

Lalu dijo...

¡Qué ternura!

Pequeña no me gustaba mi nombre. Quería llamarme María Adelaida y estaba convencida de que ése era el verdadero nombre de Cenicienta. También me gustaban Clara y María Camila, el nombre que no me pusieron porque mi mamá lo había escogido con un exnovio pr si algún día tenían hijos.

La gente no me parecía muy importante cuando tenía 6 años, prefería hablar con los animales, cantarle a las flores y repetir los comerciales de televisión frente al espejo del baño.

Ana dijo...

En Medellín todas se llaman María Adelaida... acá solo tengo una amiga con ese nombre y es la cosa más exótica. Como los Marcelos acá que abundan y en Medellín no hay ni uno. Tenía un amigo Stefano en Medellín (Italiano) y recuerdo que una vez me dijeron: "qué hay de tu amigo... ¿cómo es que se llama? ¿Donatto, Marcelo?".

A mí siempre me ha gustado la gente. Chiquita me sacaban al parque y yo me iba detrás de cuanto peludo pasara, conversándoles y preguntándoles carajadas...

Juanito Efectivo dijo...

Yo carezco del orgullo por el nombre o por cualquier cosa que me identifique. Sí me quiero, pero por la costumbre de verme todos los días en el espejo.

Ana dijo...

Ese amor que surge de verse bien en el espejo es diferente... es como de verdad.

Cosmo dijo...

A mí me gusta tanto mi nombre que se lo permito a muy pocas personas. Ana siempre me ha gustado mucho también. Dele play a esto para que oiga lo bonito que suena cantado: http://youtu.be/DVJwwLcV3KY

Ana dijo...

A mí me gusta que todo el mundo me diga Ana, Anita, Ani, Ana María, Anilla Pilla, Juana la Loca (así me decía una tía que se murió), Ana Marrana, Animesa... me gusta un poquito menos Anama, pero la gente verá cómo lo quiere querer a uno. Yo no creo que esas sean cosas que uno permita, el nombre está ahí para que lo use la gente y si es lindo, pues más.