miércoles, 15 de octubre de 2014

Ortega y Gasset

Uno es un montón de cosas y también, en buena parte, la consecuencia del momento por el que pasan los papás cuando lo están educando. Lo digo de manera compasiva.

Es decir, uno es rápido para juzgar a los papás despiadadamente, pero lento para entender que son falibles y que además no necesitan, ni pueden esperar, por el permiso de uno para serlo. Son como pueden. Como hijo uno tiene un montón de expectativas puestas en unos adolescentes. Unas personas que comienzan a educarlo a uno cuando no han ni empezado a comprenderse.

Mi papá era, es, un adolescente. Al que amo, por supuesto. Durante mucho tiempo lo admiré por eso, por ser un rebelde de siempre. Sus circunstancias son las suyas —un papá muy bravo, esa educación paisa, su juventud en los 60—; no quiero explicarlo a él, pero terminé psicoanalizándome con base en eso. Ejercicio de navegación del que soy fan, solo que esta vez creo haber encontrado tierra.

Jairo nos educó para ser seres humanos y no para el rol de mujeres. Es por eso que, creo, mi hermana y yo no somos detallistas, ni especialmente tiernas, ni las más dulces, ni atentas o serviciales, ni muy maternales, ni tenemos esa costumbre femenina y paisa de andar cuidando a los otros. No se nos ocurre preguntar si los demás tienen hambre para luego irnos a la cocina a preparar algo. No somos las mejores anfitrionas; hacemos un esfuerzo demasiado consciente cuando nos toca. Cocinamos lo que hemos tenido que aprender: en mi caso algunos platos complicados que me salen más o menos bien y en el de mi hermana huevo con arepa. No tenemos la cocina llena de coquitas y, aunque nos encantan los implementos culinarios, no compramos nada de eso porque sabemos que para qué. Nos molesta que en la familia subsistan costumbres como "sírvale a su tío Aurelio" cuando él es perfectamente capaz de servirse solo y hemos dado un montón de peleas, cada una a su manera, con el único objeto de conservar la independencia de criterio en una cultura paisa que no es muy dada a tolerar eso.

"Yo soy yo y mis circunstancias", "no me etiqueten", "no permitan que las etiqueten", "vivan y dejen vivir", "no traguen entero", "lo que la sociedad opine no importa", "no te metas en mi vida que yo no me meto en la tuya", "tú verás, ya estás muy grande", "sé auténtica, sé tú", entre otras, fueron algunas de las frases de mi papá para educarnos a mi hermana y a mí. Creo que las dos compramos el paquete completo porque mi papá no solo las decía sino que las practicaba, daba ejemplo. Fue un papá absolutamente respetuoso de nuestra independencia y exigía para sí mismo ese respeto de una manera radical, incluso cuando hubiéramos tenido derecho a hacer alguna exigencia no se nos permitía. Y todo tiene un límite, pero nosotros creo que conocimos poco de ese.

Cuando pienso en los valores que esos mensajes llevaban, —la independencia, la libertad, la autenticidad— concluyo que son valores que preparan para la soledad. Y mi papá también en eso ha dado ejemplo, es una isla.

Muchas veces me pregunto por qué no he compartido mi vida con nadie, no solo con una pareja, sino también con los amigos y la familia. Que Ana María es muy independiente es una frase que he oído desde chiquita, pero que con los años se ha vuelto cada vez más repetitiva. Y creo que la explicación es esta. No cabe alguien cuando uno tiene tan poco terreno dispuesto para ceder.

Mi papá nos educó durante su adolescencia rebelde. Durante su deseo de ser él sin que nadie lo jodiera. Y nos educó para no dejarnos joder por nadie, así, con resistencia. Creo que estas son las consecuencias. Termina uno escribiendo sobre estas cosas porque en la soledad solamente jode uno, que jode más que suficiente.

10 comentarios:

cosasdek dijo...

Mi hermana y yo seguimos el MISMO trayecto pero con estilos de crianza completamente diferentes.

Mis papás eran cero apasionados con las normas y creo que nunca nos aleccionaron sobre "the facts of life", valores, música, literatura NADA . Tanta libertad hizo que adaptarme a la disciplina en meth del colegio que eligieron para nosotras fuera muy difícil. Nunca escuchábamos un "NO" en la casa vs. las 3,000 normas inquebrantables del colegio. En el colegio si me tocó MUCHA PASIÓN.

Mi mamá me contó una vez que sentía alivio de que nos brindaran ese ambiente en el colegio porque" tu papá y yo éramos dos pusilánimes."
Mis papás se divorciaron cuando yo estaba en plena adolescencia (EDAD MÁS INMUNDA EVER) y el matrimonio darks nunca me dejó valorar que como papás fueron lo máximo. Solo después de vieja logré apreciar eso.
Mi hermana y yo somos muy diferentes salvo en apariencia física y la soledad ( de pareja ... en los otros aspectos si coronamos en abundancia) .

"El amor no es para todos ... como dicen por ahí". Y de verdad se siente que para ella ni para mi va a ser.

cosasdek dijo...

Cuando visitaba las casas de otros la comparación social era inevitable. Las otras familias estaban criando "overachievers" . con un plan de acción bien definido. Mis papás "laissez faire" to an apalling degree

Si se tarta de evaluar hijos con coping mechanisms que no se den mala vida por gúevanadas ... ganaron mis papás.

En cuanto a hijos con berraquera, perseverancia, motivación de logro, con grit, enamoradisos y con disposición para amar ganaron los otros papás.

Anónimo dijo...

No entiendo, pareciera que el único camino para hacerse respetar y ser independiente fuera la soledad, y no, la gracia de ser independiente es poder ser solidario y llegar a acuerdos. Es un argumento muy autoritario decir que no puede existir acuerdo entre independientes. Es un argumento triste, que no habla de independencia sino de egoísmo.

Ana Mesa dijo...

Sí, tiene razón. No lo entienda como que yo estoy diciendo que esta es la manera adecuada o como que estoy argumentando a favor de esto. Es la manera en la que soy, no creo que eso pueda ser correcto o incorrecto, solo es y ya. Y sí, soy muy egoísta.

Kari, qué risa tu mamá diciendo que ellos eran pusilánimes. Es admirable siempre que los papás asumen así sus "errores", lo que creen que debieron hacer mejor.

Gracias por leer y comentar a ambas.

cosasdek dijo...

: D Otro apunte: acá las dos cocinamos et al nos gusta atender a la gente que nos visita (por raticos ... visitas largas: puff). Y Creo que esa variable es la más insignificante para explicar por qué no se puede formar un vínculo significativo con una persona en el plano "romanticón"

Además, la gente te puede percibir como cálido y nurturing sin que sepas poner agua a hervir.

Ana Mesa dijo...

Pues mira que tengo una amiga que se está separando y parte del problema es justo ese: no es atenta. Esas cosas yo sí creo que pueden llegar a ser problemáticas en medio de esta cultura. Creo que algunos tipos esperan que uno sea así.

Ángela Cuartas dijo...

Muy bacano poder entenderse a uno mismo así tan claramente. Yo me siento a veces como un sancocho. Me gusta "atender", genuinamente, pero soy torpe y egoísta muchas veces. Me inculcaron el cuento de independencia y en cierta medida (no tan chévere) lo soy, pero sí siento muchísimo que necesito un "hogar". Tal vez porque mi hogar original era todo disfuncional y es como que necesito suplir esa necesidad por mis propios medios, no sé. Mi papá era muy respetuoso de la independencia, pero piadoso, temeroso de Dios y la sociedad. Mi mamá era una señora de la casa que terminó haciendo todo lo contrario de lo que se supone que una señora de la casa debe hacer. Bueno, ahora que leo esto hasta depronto ese es un buen resumen mío, la mezcla de esos dos señores tan contradictorios.

Ana Mesa dijo...

Uno hace tantas elucubraciones como estas... Yo de verdad creo que esta es ajustada, esa sensación me la da sobre todo que mi hermana y yo estamos de acuerdo. Y mi hermana es menos dada a la especulación psicológica. A mí sí me fascina esa pseudociencia.
¿Habrá hogares funcionales? Las estadísticas dicen que hay, debe haber; debe haber algunas cosas que funcionan mejor... A mí, si es por eso, eso mismo me ahuyenta, no lo anhelo. Son maneras de reaccionar a lo mismo, creo.
Ya me hacía falta pasaras y leyeras. Abrazo, Ángela.

Ángela Cuartas dijo...

Hay unas familias funcionales que dan miedo, pero porque evidentemente hay algo raro en mucha perfección, terrorífico. Esas no me gustan, me gustan las que no niegan el conflicto, pero cada uno se hace cargo de sí mismo. Ojalá lo logre algún día.
Sí, seguro son formas distintas de reaccionar a lo mismo. Un abrazo :)

monitanerd dijo...

Oi Animesa, buenísima la entrada. Yo soy, no se si por crianza o por decisión, poco parecida a las tías que están todo el día en función de los otros... Mirá algo - un fragmento de algo - que escribí hace un rato sobre las solteronas y sobre las tías de la típica familia grandota antioqueña:

Como cualquier familia antioqueña conservadora religiosa de clase alta hay solteronas, las solteronas son muy parecidas a las hermanas de la cenicienta. Se enflaquecen, se enflaquecen el estómago, se compran zapatos, se pintoretean, se hacen peinados, se tiñen el pelo según la moda, comen según la moda, es decir comen o dejan de comer o son veganas o son gluten-free, este año estaban en la onda gluten-free me creo hipster freelance de Brooklyn pero trabajo en Tennis en Medellín. Están las tías que alcanzaron a tener una educación ideal de esposa sumisa que tiene que velar porque su marido (y todas las ramas que de él desprenden: amigos whiskeros, hijos mayores, amigos de hijos mayores) estén bien. Corren, van, vuelven, vuelan, arreglan mantel, pegan decoración, desempacan pesebre, empacan cajas, desempacan adornos, pegan adornos.