domingo, 18 de enero de 2015

Premio de montaña

No puedo explicar muy bien lo que pasó en 2014. Solo sé que se siente como un triunfo. Conquisté algo en mí que no debería ser tan difícil de explicar porque sé que se me nota.

Escribiéndole a un amigo le decía que creía que había logrado llenar de sentido mis cosas. Mi vida, para ponerlo bien trascendente.

¿Cómo le otorga uno sentido a su vida? Creo que muchos lo hacen en la medida en la que proyectan un futuro y empiezan a apostarle a eso, a invertirle, a meterle plata, literalmente: compran una casa, pagan sus estudios, se mudan, cambian de país, se enamoran y construyen algo con otra persona. En ese sentido los hijos, creo, son la proyección de futuro más importante. Esa proyección ayuda a llenar de sentido el día a día. Hay una meta, un lugar al cual llegar. Un motivo para levantarse todos los días y meterle empeño a la vida.

En alguna parte leía que uno llega a este mundo con la batería llena para un primer buen impulso. Que luego los hijos son como una recarga a esa batería y ayudan a darle un segundo empujón. Y que al final, los nietos son la tercera recarga para llenar de motivos los últimos años de la vida.

Y yo —como mucha gente, no es que tenga nada de especial— nada de eso.

Cómo lleno yo de sentido mi vida que me he negado tanto a proyectar en el futuro porque, como tantas cosas románticas y hippies que creí, me comprometí con lo de vivir el presente sin hacer muchos planes porque para qué, si me puedo morir ya. Es raro vivir tanto tiempo medio desapegado de todo porque en cualquier momento se acaba el circo y ese momento se demora más de lo que uno creía en llegar.

Eso fue lo que logré. La manera en la que lo hice me da mucho pudor contarla porque suena ridícula, pero son cosas muy sencillas que hacen mi cotidianidad más simple, más fácil, más ligera, más rutinaria.

No es que ya no me gusten las olas y las sorpresas. Pero creo que entendí que hay que equilibrarlas.

17 comentarios:

Mónica Palacios dijo...

Muy bacano, Ana, cuando se tiene la serenidad suficiente para sentarse a hacer balances y el saldo resulta a favor. Yo no sé con certeza si los hijos para mí son eso que vos entendés ahí, pero sí siento en alguna parte que hasta ahora el balance también me está dando positivo.
Yo alguna vez, cuando oenegiaba, dictaba unos talleres de comunicaciones en barrios marginales de Medellín, y uno de los ejercicios era explicar lo que quería decir "tener sentido"; que algo para uno tenga sentido. Yo no sé si ellos me entendieron o aprendieron algo al final, pero yo sí aprendí, por eso me gusta mucho que describás esa reflexión así, llenar de sentido.

Ana Mesa dijo...

Te juro que estaba esperando de ti algún tipo de claridad sobre lo de los hijos. ¿Lo que no sabes es si para ti son ese impulso? Porque me imagino que sí hacen parte de lo que llena de sentido tus cosas, ¿no?

Adriana Villegas Botero dijo...

Bonito lo de la batería que dan los hijos y los nietos. Sí se siente como una recarga... pero hay que repetirse a diario y como un mantra que los hijos son prestados. Vienen y se van. Uno queda con uno, y si acaso con su pareja. Los hijos se van, los hijos se van, los hijos se van. Recordarlo siempre.

Ana Mesa dijo...

Uno también, uno también, uno también, uno también... : ) De pronto tener hijos evita tener que pensar mucho en eso... No sé. Claro que es que yo sobrepienso pendejadas.

Jorge dijo...

Te volviste goda. ¡Me alegra!

Ana Mesa dijo...

Con tu ayuda, #sonso.

Mónica Palacios dijo...

No lo tengo muy elaborado, Ana, pero siempre que se refieren a los hijos en relación con el futuro yo como que no veo a los míos desde esa misma perspectiva, siento que su futuro no es una construcción mía, aunque desde ya haga todo lo posible por darles unos conocimientos que yo considero más bien valiosos para el futuro -como aprender a escuchar todo, a tener criterio, cosas así- no siento que lo que ellos hagan con eso, si llegan a aprenderlo, sea mío, aunque sí me alegraré y entristeceré según corresponda.
Pero también siento que, aunque su llegada a mi vida tiene un sentido muy especial, mi vida ya estaba llena de sentido antes de que ellos llegaran y fue por eso que los buscamos y quisimos tenerlos. Ellos le dan a mi vida una perspectiva diferente, siento que desde que estamos juntos ha cambiado el valor que le doy a ciertas cosas y mis reacciones también frente a ciertos hechos.
En fin, como te dije, no tengo el pensamiento muy elaborado, pero te agradezco el espacio para empezar a desenredarlo.

Cristina Vélez dijo...

Ana, yo creo que endilgarles a los hijos la responsabilidad de darle sentido a la vida de no es una canallada con los pobres hijos y una bolsada de paja mental para uno. El sentido de la vida es una cosa que uno tiene a veces y a veces no. Y a veces dura un rato largo y a veces unos minuticos. Y creo que se lo da lo que tu dices, tenga uno tres hijos o uno, un gato o un perro o lo que sea.

Cristina Vélez dijo...

*uno en el comentario anterior

Ana Mesa dijo...

Cristina, Mónica, Adri...
Creo que tienen razón, hablaba de eso en estos días con Kat, que tampoco tiene hijos, y me hizo caer en cuenta de lo que dicen ustedes. Yo no me acuerdo dónde leí eso y aunque con seguridad como ustedes dicen está equivocado agradezco que me dio como un motivo para pensar en eso... Siempre he pensado que parte de mi desapego con muchas cosas se hace evidente en el hecho de que no he querido tener hijos.

También creo lo que dice Cristina, a veces uno le encuentra sentido a la vida y a veces no. Este es un momento bacano en el que me visto por la mañana y me parece que tiene sentido. Es la primera vez que lo siento tan claro o que estoy atenta para notarlo, no sé.

Gracias a todas por pasar y leer. <3

JuanDavidVelez dijo...

Cuando nació mi hija a mi me pasó este pensamiento: "ah, con que para esto era la vida, para que vea". no fue que pensé eso, ese pensamiento se me apareció en la cabeza solo, muy fuerte.

Es decir, que nacieran mis hijos si fue como poner el cargador de sentido de la vida en el toma de energía y conectarme y cargarme. Pues, siguiendo con la metafora, porque en estos tiempos nada de metaforas de cosechar y sembrar, nada, cargadores. (brockback mountain o como se llame está lleno de metaforas, de campesinos, tremenda peliculota y la cancion del final "he was a friend of mine") (en realidad lo que pensé, ya me acordé, fue "ya no tengo que volver a pensar cual es el sentido de la vida", tan faltona mi cabeza que no habla claro.

Pero muy bacano lo que dice Cristina que no es justo cargarles esa responsabilidad a los hijos, yo nunca había pensado que eso era injusto, como diría mi hija "mira papi...". y decir que "buscate tu propio sentido de la vida, sé berraco". Claro que mi hija no dice berraco, "una nota" o "bacano" sí dice, pero solo cuando yo estoy, como una forma de acercarse a las generaciones anteriores.

Cuando todo está putiado y me dan ganas de morirme pienso en mis hijos primero que todo "no, jueputa, ellos me necesitan". Yo creo que eso es una buena forma de buscar el sentido que tiene para uno la vida, uno por qué no se mata (es obvio eso, yo sé, y además de obvio la pregunta por el sentido de la vida es grandilocuente y pretende una respuesta para la especie, no para un individuo ahí, a quien le importan los individuos (me creo ernesto sabato también)). "la vida sí tiene sentido, es hacer tal cosa" y uno decir tremenda bobada que a uno le parece muy bacana y se niega a abandonar.

Ana Mesa dijo...

Ve, ese último párrafo me parece muy bacano —y todo el comentario como siempre, además me da mucha risa eso de las metáforas, esa que leí era con recarga de una batería, lo juro, si hubiera sido yo de pronto hubiera sido con matas—, el caso es que sí, uno dice "el sentido de la vida" y piensa en cosas como gigantes, o tal vez eso era lo que yo esperaba. De pronto es culpa de andar con grandes expectativas. El caso es que este sentido de la vida del que hablo es de detallitos maricas que se me han vuelto fundamentales para estar tranquila. Como tener mi casa en orden y bonita, estar yo en orden y bonita. Esas cosas, a pesar de que son de forma ya no me parecen superficiales. Y a mí, que quería una vida llena de FONDOOOOO, pero ese fondo de "busque el fondo no la forma" que mi papá repetía como poseso, pues me parece raro.

JuanDavidVelez dijo...

Uy, a mi eso de la forma y el fondo también me lo dijeron como un berraco, pero no me acuerdo quien me metió esa idea en la cabeza ¿quien sería? ¿serían los curas del colegio y los profesores que los representaban en los salones? ¿sería la tv? (si fue la tv entonces tuvo que ser don chinche o dejemonos de vainas o tarzan o superman o la historia de tita o gallito ramirez o santropel o mcgiver o profesion peligro o el cazador o la mision del deber o los años maravillosos o la pantera, porque esos fueron los programas que yo vi, tal vez esa idea estaba era en vuelo secreto o en el desafio que ganó Rolando, o en el protagonistas de novela que ganó jaider o en de pies a cabeza, pero cuando yo vi vuelo secreto y esos otros programas yo ya estaba muy grande y no creo que me dejara meter esas ideas), pero yo tenía esa idea metida entre ceja y ceja. Hasta que el capitalismo salvaje trabajando me hizo caer en cuenta que la forma es tan importante como el fondo, que la forma realmente hace parte del fondo. Claro que todavía no lo tengo bien interiorizado porque todavía me da mucha lidia, toda la lidia, preocuparme por la forma (a no tener eso interiorizado algunos superficiales lo llaman ser perezoso y mediocre).
#uncomentariodeessoquedanpenaperoquesevaahacer

JuanDavidVelez dijo...

Pudo ser también la fiera o los ricos también lloran o las de roberto gomez bolaños, que me las vi mucho. O pudieron ser mis lecturas: condorito y memin. ¿esa idea estaría en zapped y entonces eso lo aprendí fue viendo el septimo arte?
Que pena Ana, no molesto más. #enbuscadeunaidea

JuanDavidVelez dijo...

Aquí pensando yo creo que fueron los profesores del colegio. Algún profesor o varios atacando la superficialidad y yo le creí a ese profesor o profesores de una. Margarita dice que mi nihilismo es pereza, tal vez mi gusto por el fondo también lo fuera.

Ana Mesa dijo...

Yo también creo que eso debe haber sido en el colegio, no veo a la televisión, ni siquiera a la de antes que como todos sabemos era mejor y tenía mensaje, diciendo que mejor el fondo que la forma. Buscando el fondo de la vida sin encontrarlo se puede pasar uno la vida y con eso tiene excusa para no preocuparse por la forma y yo también creo que debe ser al revés. Pues, eso fue lo que te entendí...

Anónimo dijo...

Gracias por escribir esto, Ana. A veces suena tonto que uno le diga a los otros "gracias por escribir", pero es que si ese otro no lo hubiera hecho -en este caso tú-, uno no comprendería cosas como las que acabé de comprender.
Me parece que el aspecto sobre la forma y el fondo se evidenció en los comentarios: tú le diste forma (a través de palabras) a algo y nosotros tratamos de coger el fondo, de ese algo; y es bonito.
Simplemente quería pasar a escribir, que Mónica me hizo buscar la palabra 'oenegiar' en el DRAE :( y que siento que empecé a comprender que eso de 'dar sentido' no es algo de edad. En estos días, que estoy recién graduada de algo que no me gusta, que trabajo en algo que no me gusta, que -contrario a Ana- toda mi casa y yo estamos vueltas una nada y que no me apetece vestirme cada mañana, siento de algún modo que hay algo de sentido en esta vida que llevo. En fin, que sin importar los planes o los balances, uno siempre está buscando un sentido y a veces lo encuentra poco a poco, así sea por el camino de las cosas sin sentido.
Puede que no me haya dado a entender, pero en fin.
Aquí voy, sin sentido pero leyéndote, que es maravilloso.
Un abrazo.
Isabella