jueves, 23 de julio de 2015

Los amantes

Justificarse. Buscar un lugar en el mundo. Encajar. Encontrar a la gente que es como uno. Defender lo que uno es sin atacar a los demás, sin que se sientan atacados. Narrar su propia historia. Reivindicarse. Explicarse. Entenderse. ¿Yo por qué hago lo que hago?

Parece que uno puede ser Chavela Vargas siempre y cuando tenga 70 años. Siempre fue tan libre. Tuvo miles de amantes. Y la condena a la soledad que le dejó esa libertad.

¿Tenemos que esperar a tener 70 años para hablar sobre la vida que estamos viviendo ya?

Parece también que lo que molesta no es que uno haga cualquier cosa: tener varias parejas sexuales, involucrarse con gente que tiene otros compromisos, ser el o la amante. Nada de eso es raro, sucede todos los días. Lo que molesta es proclamarlo, aceptarlo, asumirlo, ¿defenderlo?

Para defenderlo habría que decir que está bien. No quiero decir que está bien. No quiero caer en el juicio moral.

La libertad que condenó a Chavela a la soledad no fue la de vivir su vida como ella quisiera, sino la de hablar sobre eso sin hacerse a sí misma un juicio moral. Por no llevarlo con culpa. Tan rara, tan peligrosa esa manera tan libre de amar.

¿Nos tenemos que defender?

De lo que quiero hablar es del amor. O el amor no puede categorizarse o no estamos reconociendo todas las categorías. Una de dos.

Yo me enamoro siempre. Siempre. Y quiero que las cosas trasciendan siempre. En cada nueva relación en la que me involucro quisiera encontrar el amor. Lo que me cuesta reconocer es la forma que quisiera que tomara el amor; en general he preferido la amistad. Y lo que no se me da son esas formas que ya están narradas, esas categorías para las que uno descarga un protocolo ya establecido. Tan cómodas, tan convencionales, tan mira que te quiero presentar a mi mamá.

Reconocer que existen otras formas parece incómodo, los que hemos sido amantes no hablamos de eso, esa es una categoría inferior, "respétense, no sean plato de segunda mesa", menospreciando amores hermosos que suceden en ese lugar oscuro, íntimo, privado, secreto.

Grandes historias de amor que pueden ser narradas cuando los protagonistas tienen 70 años, cuando sale la biografía no autorizada, y ya todos están por encima del bien y del mal.

Pero el amor siempre lo está.

19 comentarios:

Ana Mesa dijo...

Me aclara @tefa_ que Chavela no tuvo amantes hombres. Preciso eso y gracias a Estefanía.

maybeth julieta robles leal dijo...

existen muchas formas de amor...que buena entrada

Ángela Cuartas dijo...

Es cierto, uno debería ser más valiente para ver y aceptar genuinamente lo que se supone que debería esconder(se) y menos maltratador con uno mismo. Lo que no sé es si las categorías amorosas ya establecidas que uno descarga listicas sean cómodas, fáciles o algo por el estilo. Me parece más bien que siempre es difícil, sea como sea, solo que a veces uno afronta la dificultad más tarde y a veces de entrada (es imposible huirle a la incomodidad en esta vida). Tengo esa teoría. Un abrazo.

Ana Mesa dijo...

Cierto, Ángela, el amor convencional no ofrece garantías. Pero más cómodo sí es tener menos cosas por justificar. Es verdad, eso de huirle a lo incómodo es pura cobardía, ¿no?

Ana Mesa dijo...
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Ana Mesa dijo...
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Estefanía Uribe Wolff dijo...

Hola, ya vine. ¿Qué era lo otro que querías que yo dijera?

Estefanía Uribe Wolff dijo...

Ah, sí, esto:
En efecto, no necesitó tener setenta años para poder decir las cosas abiertamente. Lo que pasa es que a ella se le dio por muerta porque se desapareció de la faz de la Tierra para todo el mundo durante veinte años. Es más: Mercedes Sosa, en un concierto que estaba dando en México, dijo que un saludo al cielo (o algo por el estilo) por el alma de Chavela Vargas.
Pero Chavela jamás escondió ser quien fue: siempre usó pantalones, confesó que quisieron disfrazarla con falda y tacones y que se cayó; andaba con pistola al cinto y recién llegada a México trabajaba como chofer, albañil, empleada doméstica.
Frida Kahlo le escribe a un amigo, cuando recién la conoció (y vaya que Frida era mucho mayor): Hoy conocí a Chavela Vargas. Extraordinaria, lesbiana, es más, se me antojó eróticamente. No sé si ella sintió lo que yo. Pero creo que es una mujer lo bastante liberal que si me lo pide no dudaría un segundo en desnudarme ante ella.
Ella, repito, es erótica. Acaso es un regalo que el cielo me envía»…

Ana Mesa dijo...

Gracias, Estefanía, perfecto modelo para lo que quiero decir. Para precisar, yo no digo que ella fue así solo a los 70 años, digo que esas cosas pareven solo aceptables de confesarse si UNO tiene esa edad. Más adelante sí digo que Chavela pagó con soledad esas libertades que tu mencionas. Eso decía ella, ¿no?

liliana becerra dijo...

Escuché por casualidad en estos días que la única razón de la presencia de nuestra especie en esta nave espacial a la que llamamos tierra es llenar de amor este planeta, así que, en mi opinión, amen como quiera pero amen...si les gusta contar pues cuenten sino disfruten en silencio, mejor un amor prohibido que un odio permitido y en todo caso es más rico hacer el amor que hacer la guerra.

Estefanía Uribe Wolff dijo...

Por supuesto, Ana, de hecho este último video lo añadí a mi canal (que es todo dedicado a ella), justo con algo que se desprende de esa soledad
https://youtu.be/EHj44GhgoYw

Estefanía Uribe Wolff dijo...

Porque ser «parteaguas», como dicen en México, ser libre, poder ser sin tapujos en efecto le costó la soledad. Yo digo que insistió en esa herencia precisamente para que no tuviéramos miedos ni nos sintiéramos solos.

Claudio Andrés Mera Ruiz dijo...
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Claudio Andrés Mera Ruiz dijo...

Voy a decir lo que siempre digo (aunque cada vez más cansado al decirlo): cuando alguien dice "amor" usa el mismo sonido y las mismas letras para imaginarse una cosa diferente. Yo creo que esa una causa de desacuerdo.
Otra causa es que ojalá aprendamos algún día que las decisiones fundamentales del otro (religión, romance, política, género) no están cuestionando las mías. O sea, que sumercé quiera usar Apple no es una manera de decirme que estoy mal al usar Samsung.
Así nadie tiene que andar justificando decisiones que no invaden derechos ajenos, pero si los invaden tal vez sí cabe pensarse un poco.
Gracias por escribir Ana

Ana Mesa dijo...

Me he quedado pensando en eso de invadir derechos ajenos y en cómo trazar esa línea, Claudio. Hermoso comentario.

Gracias, Estefanía por las aclaraciones sobre Chavela. En efecto, uno no se siente tan solo.

Liliana, de acuerdo, hay que amar, el resto es un desgaste.

Gracias a todos por pasar, leer y comentar.

Carol G. dijo...
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Anónimo dijo...

Osea que engañar a otras personas y partirles el corazón puede ser calificado como "amores hermosos" Hasta ahora me estoy desayunando.

Ana Mesa dijo...

Lamento que le hayan lastimado. Pero eso no quita que sí, esos amores también pueden ser lindos.

Manuel Ricardo Castellanos Castellanos dijo...

Hola Ana, sigo leyendote, aunque comente pocas veces.

Pues que el amor es una cosa indefinible pero siempre siempre genial, porque existe como buena creación humana es totalmente diversa, llena de matices, de sentimientos, como tu dices, de alegría, y a veces de tristeza, pero siempre será así el amor.

El primer momento feo es que a veces haya que esconderlo, no gritarlo, cuando muchas personas quieren hacerlo. El segundo momento feo es que nos han creado una idea extraña del amor, donde unas formas son correctas y otras no, donde se debe seguir unos pasos en secuencia para sentir y tener ese amor, ¡qué gran error! si al fin y al cabo el amor es una gran improvisación, pura espontaneidad.

Lástima que nos amarramos nosotros mismos para no vivir el amor como Chavela y otros más y a esos locos libres felices, los tachamos de raros.

Te sigo leyendo, gracias por escribir Ana.