lunes, 25 de abril de 2011

Alba

Lo que sigue es un comentario que hice en este este blog, pero que me gustó para entrada del mío, con el perdón del dueño del blog.

Mi abuelita no tiene nostalgia, que es como decir que no tiene una bata rosada. Ella vive el presente solamente y un futuro que se le revela inconexamente cada media hora. Nunca, aunque lo he intentado, me ha contado una historia completa del pasado. No habla de mi abuelo (que sí tenía mil historias), ni habla de su mamá, ni de su papá, a no ser que sean los juicios repetidos que no hacía tanto ella, como sus hijos: que mamá Camila era loca, que papá Bernardo era muy bravo, que mamá Rosa prefirió siempre a Gloria y cosas así fraccionadas. Pero ni una historia para argumentarlas. No le he oído tampoco su historia; ella es el almuerzo que sucederá dentro de 5 minutos, la costura que tuvo que desbaratar porque se equivocó en dos puntadas, las llamadas de los nietos que viven lejos y las visitas de los familiares que estamos acá. Ahora está senil, pero ella es así desde hace tiempo.
Mi hermana y yo vamos los viernes a almorzar allá

- Mijita, ustedes hacen vigilia.
- No, abuelita.
- Ah, les va a tocar porque aquí sí hacemos vigilia.
La misma conversación todos los viernes desde que empezó esta última cuaresma.

Mi abuela vive en otrotiempo, sola.

domingo, 24 de abril de 2011

miércoles, 13 de abril de 2011

El ogro dulce

Habría que empezar por reconocer que para lo descreída que puedo sonar en algunas entradas, uno sigue siendo el resultado de series como Candy, esa muchachita rosada que se la pasa buscando un tipo infructuosamente y que lo que quisiera es enamorarme con toda la payasada de los para siempres y los jamases.

Para siempre te querré.  Jamás te dejaré de querer.  Palabras que, me ha repetido varias veces mi primo sabio Alvarón, no debo usar cuando hable del amor.

No quiero ponerme a decir que como ya tengo tantos años y que como creo conocerme más o menos bien entonces no me equivocaré o estaré en menor riesgo de equivocarme, pero sí creo (y en eso sí que me confronten con lo que he escrito) que estoy dispuesta a hacer menos concesiones y que tal vez eso haga que el amor llegue... luego.  O ahorita mismo, pero luego.  Que lo que quisiera, sobre todo, es un tipo bueno y que lo que menos quiero es al tipo "correcto".

Que me importa poco la forma, que no quiero ser nunca la señora de, que no quiero dejar de reconocerme con mis debilidades y que no voy a andar pintándome de lo que no soy para que alguien viva la fantasía de la buena mujé.

Pero que igual y tal vez sobre todo por lo que acabo de decir, espero como recompensa un príncipe azul pero no al estilo convencional, sino tal vez más parecido a un Shrek, con la belleza que para mí es belleza, porque eso es relativo, por dentro y en serio.  Veremos.

Si las palabras tienen algún poder, ahí le mando esta solicitud a quién corresponda.  Yo creo que queda claro.  Un ogro dulce.

martes, 12 de abril de 2011

Sin arriesgar

Lo imposible es seguro.  Los riesgos de verdad, se corren donde es posible.

Miedo

Porque creo que a uno lo ata un lazo invisible que depende de que uno crea en él.  Como las hadas, que mueren cuando uno dice que no cree en ellas.  Por eso no quiero desprenderme del recuerdo del cariño que sentí y que siento.  Me da miedo darme cuenta que estoy sosteniendo sola mi pedazo de la cuerda.


BTW 300 PSB 

miércoles, 6 de abril de 2011

Relaciones Abiertas

Como si todo hubiera funcionado a las mil maravillas nos parece muy escandaloso la idea de que otras personas ensayen otros esquemas.

Y si fuéramos honestos tendríamos que concluir que en su gran mayoría (con excepciones, las estadísticas nos hablan de las excepciones, del margen de error y esas cosas) las relaciones funcionan medio abiertamente, o abiertamente del todo, sin que exista el acuerdo explícito o tácito de aceptar las infidelidades.

¿Entonces por qué no lo acordamos?... "ve, somos débiles, esto no se va a sostener 'hasta que la muerte nos separe' sin que por la vida se nos crucen otras tentaciones, pero mi compromiso es con el amor que te tengo que nada tiene que ver con que me guste alguien más".  ¿Muy raro?

Si lo acordáramos ¿no habría más entendimiento y comprensión de lo que somos y más libertad en medio de tantas prohibiciones que somos capaces de ponernos?

Pero no es fácil... como tampoco es fácil de la manera que venimos haciéndolo.  Es cambiar unas incomodidades por otras, pero eso sí, intentando ser más honestos frente a nuestra humanidad.  O yo no sé si es que yo soy muy débil y el resto de los mortales son las matas de la fortaleza.  Cada uno que se mire su ombliguito sin meterse muchas mentiras.  Si ya lo hizo una vez no vaya por ahí jurándose fiel... ni infiel.  ¡Qué necesidad de etiquetarnos!

Pero digamos que lo intentamos.  Voy a partir de aquí, para tratar de encontrar las nuevas dificultades de un tipo de relación planteado de manera madura, con amor, con entendimiento y llegando al acuerdo de que ambos podrán ir buscando, o encontrando sin buscar, otras cosas en el camino.

Creo que ya había dicho que será difícil para las mujeres que participen de un tipo de relación planteado de esta manera encontrar otros hombres que se aguanten no ser el plato principal sino el postre.  Daniela Nodirémiapellido ya escribió una entrada linda y clara sobre ese tema, aquí la dejo.  Y a lo que ella dice yo no tengo nada más que agregar, solo la firma.

Otra incomodidad, o mejor, algo que en mi caso particular no me gustaría, es que los postres que elija quien se encontrara conmigo en una relación de este tipo no me parezcan 'viejas chéveres'.  Creo que este tipo de relaciones exigen algo de cinismo, algo de hacerse el bobo, algo de "hacé como vos querás, pero hacelo bien hechito" y me molestaría mucho tener que hacerme la boba más de la cuenta con una vieja a la que no le quede claro el tipo de relación en el que se encuentra y la posición que le corresponde.  Como dice Daniela en su post, muchas veces aunque tengamos claro en lo que nos estamos metiendo nos hacemos los de la vista gorda, para después salir con reclamos.  Es decir, yo preferiría que las otras tengan bien claro que esta relación en la que ya no cabría la expresión "se están metiendo" o "están dañando" es una relación abierta, para que después no se pongan a fregar más de la cuenta o a intentar indisponerme.

Por eso decía que no quisiera que fueran viejas morrongas o solapadas, porque esas son las que llaman a la una de la mañana, las que hacen una killer cuando saben que el tipo está con la oficial, las que ponen a las amigas a llamar a la esposa a decirle que su marido anda con otra (con ella), las que tienen fines no tan nobles en ese tipo de relaciones y son capaces de andar metiendo muchachitos o de andar sacando plata.  Pero como ese juicio lo tienen que hacer los señores, que tienen ese juiciómetro tan bien puesto, vaya uno a saber con qué tipo de viejas terminen involucrados.  Es decir, esto requiere un tipo de tipo que no parece haberse inventado... yo no creo conocerlo.  Con respeto de los señores que conozco, porque además la morronga abunda y será difícil garantizar que no habremos de cruzárnosla.  Mejor dicho, no me chocan las otras, en una relación establecida de esta manera, pero tendrían que contar con mi visto bueno.  ¿Eso se puede?

Otras incomodidades son las del tipo sexo seguro que exigen un compromiso grande de cada uno con su salud, que me parecen de vital importancia y que tampoco es nada nuevo.  Lo que pasa es que uno supone que esta libertad aumente el número de parejas y por lo tanto el riesgo.

Es decir, estas no son situaciones nuevas, pero dado el acuerdo que generosamente se hace, yo preferiría en consecuencia y como premio a la "evolución" no tener que mamarme viejas morrongas ni tener que lidiar con la dignidad de los que no son platos fuertes y mucho menos ganarme enfermedades.

Voy a terminar concluyendo que dadas estas incomodidades, para las que además, por ser fórmulas nuevas, no hay soluciones estándar que podamos todos compartir abiertamente, será más fácil seguir como estamos, que aunque no estamos bien, ya lo manejamos.

Además, como me decía alguien hace días, qué pereza tanta transparencia.  Será mejor el drama que acompaña el engaño con todo y el llanto, antes que aceptarnos como somos y darnos las libertades que naturalmente nos corresponden.  Sigamos así de bien.  Esto se acaba en el 2012.

domingo, 3 de abril de 2011

Buen juicio

Sí, mírame largo mientras con mi sonrisa te doy la oportunidad de sonreír.
Mírame largo y calcula cuál de los dos puede ponerse más bravo.
Mírame largo y decide cuál será tu respuesta.
Mírame largo...


Sí, sonríeme largo... bien vale la pena.