miércoles, 13 de abril de 2011

El ogro dulce

Habría que empezar por reconocer que para lo descreída que puedo sonar en algunas entradas, uno sigue siendo el resultado de series como Candy, esa muchachita rosada que se la pasa buscando un tipo infructuosamente y que lo que quisiera es enamorarme con toda la payasada de los para siempres y los jamases.

Para siempre te querré.  Jamás te dejaré de querer.  Palabras que, me ha repetido varias veces mi primo sabio Alvarón, no debo usar cuando hable del amor.

No quiero ponerme a decir que como ya tengo tantos años y que como creo conocerme más o menos bien entonces no me equivocaré o estaré en menor riesgo de equivocarme, pero sí creo (y en eso sí que me confronten con lo que he escrito) que estoy dispuesta a hacer menos concesiones y que tal vez eso haga que el amor llegue... luego.  O ahorita mismo, pero luego.  Que lo que quisiera, sobre todo, es un tipo bueno y que lo que menos quiero es al tipo "correcto".

Que me importa poco la forma, que no quiero ser nunca la señora de, que no quiero dejar de reconocerme con mis debilidades y que no voy a andar pintándome de lo que no soy para que alguien viva la fantasía de la buena mujé.

Pero que igual y tal vez sobre todo por lo que acabo de decir, espero como recompensa un príncipe azul pero no al estilo convencional, sino tal vez más parecido a un Shrek, con la belleza que para mí es belleza, porque eso es relativo, por dentro y en serio.  Veremos.

Si las palabras tienen algún poder, ahí le mando esta solicitud a quién corresponda.  Yo creo que queda claro.  Un ogro dulce.

9 comentarios:

maggie mae dijo...

Mi Querida Fiona. Candy era la versión en caricatura de Nelly Moreno. Nunca pude quererla, ni identificarme. Menos mal.
Uno debe decir, te voy a querer hasta que el amor se acabe y ya, hasta que nos dure. Hagamos lo posible para que nos dure un buen rato, entonces. Aunque si quisiera que alguien me acompañe en mis últimos momentos, porque mi mamá dice que voy a durar más que un solar en Manrique, y esos como que duran mucho.

Ana dijo...

Claro... y si uno se va a decidir a durar mejor bien acompañado.

Esperaba tu comentario a esta entrada! : )

Anónimo dijo...

Apropiado para tu desahogo Doña Anita:

De la cartera

Yo quiero que tú quieras
que yo te quiera,
como querría quererte
si me quisieras,
y aunque no quieras,
te querré porque quiero
que tú me quieras.

Si piensas que yo pienso
que tú me piensas,
me piensas, y al pensarme
¡me recompensas!
Y si bien piensas,
quien piensa en no pensarme
sólo en mi piensa.

Al decir lo que dices
te contradices,
porque dices que dices
lo que no dices;
y si lo dices,
desdices lo que has dicho
con lo que dices.

En parte de los partes
que tú repartes,
vi que partes muy pronto
para otras partes.
Yo quedo aparte:
mas si partes
me partes
de parte a parte.

Jorge Pombo

Lalu dijo...

Adhiero al manifiesto, pero yo no vi Candy. Mi inspiraciòn es La bella y la bestia, de Disney

Patito dijo...

La Bella y la bestia pero con Linda Hamilton y Vincent en los alcantarillados de NY esa pareja si era lo máximo. Y Vincent encaja en el ogro dulce ¿Verdad?

LaCaballero dijo...

Sailor Moon era la versión arrecha de Candy ¿no? (qué pena mi guachada).

Linda, Ani. Pasemos bueno con todo el amor que quepa. Beso.

Ana dijo...

Anónimo... está bonito, pero no lo encuentro apropiado a no ser que sumercé sea un caballero de noble armadura.

Lalu y Patito, creo que la referencia de Lalu es la película de muñequitos que no me vi. Ese nivel de timidez de Vincent no me mata para nada, o no sé qué es lo que no me gusta del personaje, tal vez que sea tan sombrío... yo prefiero la gente alegre. Ya me voy a poner con exigencias.

LaCaballero, no me vi Sailor Moon pero por la ropa sí parecen más "listas para la batalla" que Candy. Bien pueda exprésese como mejor le parezca. Y sí, todo el amor que nos quepa que parece bastante. Qué cosa.

Adriana Villegas Botero dijo...

"El que busca encuentra" dice el dicho popular. Creo que no... que el que encuentra es el que ya no busca.

Anónimo dijo...

absolutamente de acuerdo contigo Ana.