lunes, 1 de agosto de 2016

Corazón loco

No te puedo comprender
Corazón loco
No te puedo comprender ni ellas tampoco
Yo no me puedo explicar cómo las puedes amar
Tan tranquilamente
Y yo no puedo comprender
Cómo se pueden querer
Dos mujeres a la vez
Y no estar loco

A veces te entra una lucidez y te empiezan a parecer ridículas las categorías que nos hemos inventado para tratar de entender el mundo. El mundo es una sopa difícil de asimilar, y entonces, para hacerla un poquito más entendible, hemos querido acomodar esa sopa en una cuadrícula. Y nos agarra un ánimo clasificatorio más peligroso que el ánimo conquistador. Aunque clasificar debe ser otra forma de conquistar el mundo.

Y hemos querido clasificar al amor. Acomodarlo en cuadritos. Categorizarlo todo y decir "esto es así y no asá" y ya estuvo y no se reflexionará más.

Y entonces aparece otra casilla y dice "falto yo, miren bien que falto yo".

No tengo ni idea cuándo leí u oí sobre el poliamor por primera vez, (a veces esta casilla y este nombre también me parecen ridículos para tratar de representar lo que somos). Lo que sí creo recordar fue la primera vez que sentí que amaba a dos personas al mismo tiempo. Y no estar loca.

Lo que he terminado por pensar es que el amor es infinito, que como cualquier otro sentimiento puede sentirse por cualquiera, en cualquier momento. Que tiene matices, intensidades, formas. Que es sobre todo un interés. El interés de cuidar, el interés de que sea recíproco, el interés de compartir tiempo, el interés de sentirse bien, el interés de hacer sentir bien, etc. Que uno puede sentir eso por el papá de una manera y por la mamá de otra muy distinta. Que se puede sentir por desconocidos. Por hombres y por mujeres. Que a veces queremos que sean nuestros amigos y a veces queremos que sean más cercanos. Analizar a qué se debe ese interés no tiene mucho sentido, se siente y ya está.

Y que tenemos mucho miedo de salirnos de las clasificaciones que hemos encontrado. Cada nueva casilla que le sale al amor ha tenido que luchar para ser reconocida. El amor entre personas de diferentes razas. El amor entre personas de diferentes credos. El amor entre personas del mismo sexo. El poliamor.

Cuando hablo sobre ese último con personas que apenas se enteran de que se nos había quedado otra casilla por fuera del ánimo clasificatorio me doy cuenta de que algunos piensan que es una categoría para la libertad sexual. "Lo que quieren es seguirse comiendo a todo el mundo, aunque estén en una relación", "son personas a las que les falta compromiso", "no quieren perderse la variedad que el mundo ofrece". Y un poco sí, pero en primer lugar esa variedad no es solo sexual y en segundo lugar eso no tiene por qué ser contrario a estabilidad o seguridad.

También creen que en este tipo de relaciones sentirían más celos, y que por lo tanto crecería la ansiedad. Creen que van a perder la seguridad que otorga el "tú para mí y yo para ti". Como si darnos libertad sexual se enfrentara al sentimiento de seguridad. Como si fueran contrarias. Y esa me parece una idea un poco triste sobre el sexo, que es realmente lo que quería venir a decir aquí.

Me pregunto si nunca han sentido que aman a dos personas a la vez. Me pregunto por qué se oponen a una idea que nos da la oportunidad de vivir más intensamente en el sentido de que nos permite ser más lo que somos: una sopa, no una cuadrícula.

Me pregunto cuántas casillas nos falta por encontrar.

13 comentarios:

H. dijo...

Me gustó mucho, sobre todo la imagen de la sopa en vez de la cuadrícula. Yo sí creo que el amor es así, polifónico y cambiante, que hay todo tipo de conexiones y voltajes y que es maduro y necesario aprender a pensarlo y vivirlo así. Pero aún así no me arriesgaría a intentar una vida poliamorosa en el sentido romántico y sexual, por varias razones. Uno, soy muy posesivo, en parte por inseguridad, supongo, y no toleraría la ansiedad de que a la persona con la que estoy le pueda gustar más estar con el o la otra o con los otros; viviría hecho un manojo de nervios. Y si yo no soy capaz de dar esa libertad, sería injusto e insultante que pretendiera que me la den a mí. Dos, no soy bueno para los vínculos momentáneos, las relaciones que tengo tienden a ser historias muy largas y profundas, y creo que no tengo campo emocional, por ponerlo de alguna manera, para contener más de una historia principal.
Pero aún así creo que por cosas como las que detallas aquí hay razones para pensar en el poliamor como una alternativa liberadora, que le haría mucho bien a sociedades tan cerradas y maníacamente clasificatorias como la nuestra.

Mónica Palacios dijo...

Cuando veía los canales que tiene la BBC, recuerdo un episodio de una serie de documentales de esos de inmersión en los que el periodista experimenta en carne propia el asunto que está reportando. El de este episodio era algo así como poliamorosos, o no exactamente, era más bien como comunidades de gente distinta. Había un grupo de nudistas, había una comunidad de adultos que les gustaba usar pañales y comportarse como bebés, entre otras comunidades locas, y una de ellas era una comunidad de poliamorosos donde todos son libres de relacionarse como pareja con los demás, viven alejados de la ciudad en una como granja colaborativa donde se distribuyen los trabajos de producción y mantenimiento y en donde todas las parejas son abiertas (en este momento no recuerdo si el programa era el de Louis Theroux o el de Dawn Porter, como creo que es la segunda le voy a decir la periodista, pero podría ser el). Decía que la periodista se quedó con esta comunidad unos días para mostrar cómo vivían. Entonces son parejas abiertas en la medida en que no son exclusivas de a dos, pero tampoco es a la guachapanga todo el mundo con todo el mundo. La comunidad sabe quiénes están con quiénes, y es muy importante comunicarle a los implicados cualquier cambio en la situación. En general parecían funcionar bien. Me pareció súper triste una escena en la que contaban que un cuarteto se había desbaratado porque dos de ellos habían decidido pasarse a la exclusividad, cada uno botó a su pata coja y esos dos eran creo que los únicos solteros de la comunidad. Demás que después lograrían meterse en otro cuarteto o sexteto, pero me pareció tenaz como afrontar esa echada, sentí como que en esa circunstancia de pronto dolía más, ahí no cabe el "no eres tú...", ahí es "hombre, si eres tú que no eres ella".
Ya en un plano más personal, yo me acomodo mejor con la exclusividad. No siempre fue así, pero cuando me enamoré de la persona que contaba con todo lo que a mí me encanta, se me quitaron las ganas de ir formando un frankestein con la inteligencia de uno, el sentido del humor de otro, el polvo de otro, el físico de otro. Y por eso resulté casándome con ese que reunía dosis justas de todas esas cosas que para mí son importantes. Pero entiendo también que hay que contar con algo de suerte para que todas esas cosas que a uno le gustan vengan en un mismo paquete, lo que pasa es que también me parece difícil aceptar que uno tampoco sea el súper combo para otro y tenga que buscar las papitas y la gaseosa en otra parte.

El otro problema que le veo a las relaciones poliamorosas es la coordinación de lo cotidiano, con quién vas a dormir esta noche, quién me va a acompañar a la comida de la oficina tú o tú, merco la marca que le gusta a este o la que le gusta al otro, cuántas casas tenemos, dos, cuatro o una. Si es difícil ponerse de acuerdo dos sobre, por ejemplo, dónde pasamos las vacaciones o qué hacemos para Navidad, esa vaina entre cuatro o más tiene que ser una vaina inmanejable.

Mónica Palacios dijo...

Pucha, acabo de releer después de darle publicar y noté que repito la muletilla "como" ad nauseam. Que me sepan disculpar tus lectores, qué vergüenza.

Anónimo dijo...

Recordé una bellísima película que vi hace más de 40 años: La Felicidad de Agnes Vardá.

Ana Mesa dijo...

A todos gracias por venir y comentar.
Humberto, de acuerdo, si uno siente que esa opción no es para uno, pues mejor no. Nadie está obligado a ser poliamoroso o a tratar de entrar en algo así. Me parece una posición ética importante de destacar lo que dices sobre que si no quisieras "compartir" a tu pareja con nadie, entonces tú tampoco te "compartes".

Mónica, en algunas de las cosas que he leído sobre poliamor, dicen mucho sobre la importancia de la comunicación. Incluso también fue algo que me dijo alguien que vive en poliamor. Sí creo que en este sentido es más exigente. Pero me parece que debería ser algo digno de imitar por quienes están en relaciones exclusivas. Esto que mencionas sobre Frankenstein no sé... Yo no sé si se trata de escoger un pedazo de uno, que nos gusta y otro pedazo de otro... Ni tampoco creo que se trate de que "me complementen" con alguien más. Siento que es más una cosa de que todos somos distintos y ofrecemos cosas distintas y puede ser que en algún momento queramos tener ambas, sin escalafones. Pero me pareces sí, muy afortunada al encontrar a alguien que te hace querer no estar con nadie más. A mí lo que personalmente me ha pasado, es que he querido estar con más de una persona al mismo tiempo.

Anónimo, ¿un poquito más sobre esa película? ¿Por qué se la recordó?

Ana Mesa dijo...

Aparte... Lo que quiero decir sobre el sexo y el poliamor me deja un poco frustrada, porque no lo logro verbalizar todavía. Voy a tratar. Me parece que al decir "el poliamor es para gente que quiere más libertad sexual" estamos admitiendo las limitaciones que la monogamia tiene en este sentido. Y al ser esto uno de los mayores generadores de ansiedad para no entrar en relaciones abiertas o poliamorosas creo que concedemos una importancia que el sexo tiene sobre el amor que creo que merece reflexión aparte. Pero no tanto porque "es que el amor y el sexo son dos cosas distintas", aunque sí. Sino porque creo que le tememos mucho a la expresión de nuestra sexualidad y la limitamos inconoscientemente por cuenta de los convencionalismos concediendo que es para "sentirnos seguros" al tener solo una pareja. Es decir, es como si solo existiera una manera de sentirnos seguros sexualmente y es teniendo solamente una pareja sexual. Eso me parece profundamente triste. Aunque yo sé que la gente prefiere no ser muy osada... Es decir, esas convenciones lograron el propósito de atemorizarnos frente a otras posibilidades.

Quienes estén de acuerdo conmigo dirán "claaaro", pero creo que muchos viven en medio del temor sin mucha conciencia de él.

Y no escribí esto en el blog, porque está más para discusión, que para enunciación.

Diana Lopez dijo...

A mí la idea siempre me ha llamado la atención, hace muchos años que estoy enamorada de la misma persona, pero otras me han atraído casi al punto del amor, pero no me he arriesgado a tener una relación así, poliamorosa, aunque sí llegué a hablar con mi pareja y otra persona de eso, nunca se dio. Al igual que Mónica, creo que el problema más grande se da en la logística de las relaciones: "a quién le toca este sábado, con cuál salgo hoy, ya tuve sexo temprano y estoy cansada así que contigo mejor mañana, a quién se le da primero el beso de año nuevo, navidad contigo y año nuevo con él, con quién vivo, vivo sola?..." Me parece difícil organizar eso, aun por fuera del amor, los seres humanos somos muy egoístas y territoriales. También temo que siempre va a haber una relación principal y otra accesoria y eso no sería justo con quien le toca acomodarse a la vida de la pareja, así los tres (o cuatro o cinco o diez) lo acepten. Lo que sí sé, es que el amor no entiende de exclusividades...

Mónica Palacios dijo...

Yo como que no entendí qué es lo que te pone profundamente triste, ¿tener una sola pareja sexual?, ¿que tener una sola pareja sexual estaría motivado sólo en sentirse seguro?, ¿ninguna de las anteriores? Puede ser porque tampoco entendí muy bien lo de mayor libertad sexual. Siento que cuando uno se quiere comer a una sola persona --al menos yo-- no es porque no tenga la libertad de comerse a más, ni porque un solo compañero dé más o menos seguridad, o por ajustarse a ninguna convención ni temor a desafiarla, sino porque nadie más le provoca, porque en esa sola persona satisface todas las apetencias sexuales. Además de otras seguridades que encuentro yo en la monogamia --sentirme amada, tener resuelto el corazón, hacer planes a largo plazo-- la de tener garantizado el sexo como a mí me gusta me parece también muy valiosa.
Esa es pues mi visión desde esta orilla.

Galactus dijo...

La seguridad y la estabilidad si tienen que ver con la existencia de "casillas", en el sentido de que esas "casillas" hacen razonable esperar un conjunto de cosas sobre una relación. Esa "razonabilidad" proviene del hecho de que las "casillas" no son simplemente contratos aislados entre unas cuantas personas, sino que son conceptos compartidos por la sociedad, nociones colectivas que se inscriben dentro de una cultura y una continuidad historica, interiorizada de manera fuerte por los miembros de la tribu. Un concepto impone necesariamente limites sobre lo que significa ser o no ser parte de ese concepto, y la noción de pareja en nuestra cultura y en este momento de la historia esta asociada a la exclusividad, por diferentes razones. Con esto no estoy diciendo que haya que ser esclavos de esas casillas, sino que tampoco hay que considerar que el sentimiento de seguridad asociado a ellas es algo irracional.

Ana Mesa dijo...

Moni, jajaja, cuando lo pones así suena muy chistoso, tampoco es que me den ganas de llorar. Voy a tratar de mejorar lo que digo. Lo que me parece profundamente triste es que pensemos que la idea de ser más libres sexualmente es contrario a la estabilidad, seguridad y compromiso con el que pueden asumirse relaciones amorosas o cariñosas. Que si tiramos con dos o más personas simultáneamente es porque "nos falta algo". Aunque claro, habrá quien use el sexo para llenar un vacío, pero me parece que lo vemos exclusivamente así. Nos limitamos mucho en ese sentido con argumentos que vienen desde el miedo. Es eso lo que me parece triste. Pero como digo, está para comentar. : )

Sergio, muy de acuerdo. Esas casillas nos proporcionan seguridad, no lo niego, ni digo que sea irracional sentirse así, seguro, a causa de ellas. Solo digo que ver más casillas no tendría por qué darnos tanta inseguridad. Como dices tú "millones de antepasados no pueden estar equivocados". Digamos que no del todo, pero digamos también que les faltaba ver con más amplitud la vida. Me parece lógico, este es un mundo en proceso. Descubrirnos es un proceso.

Anónimo dijo...

Necesito aterrizar esto al mundo real. ¿Podrías describirme cómo sería una semana hipotética de vida poliamorosa?

Galactus dijo...

Aqui encontré una foto de un grupo pionero en el poliamor.

Claudio Andrés Mera Ruiz dijo...

Siempre polémico este tema del poliamo, en parte porque amor tiene un serio caso de polisemia.
No sé cómo serán sus relaciones poliamorosas, pero para están pintadas para quienes valoramos nuestra individualidad.
Ahora soy felizmente monógamo, y entiendo que eso requiere compartir mucho más de mí que cuando años atrás tenía varias parejas.
No es un asunto de armar un Frankenstein, es más que hay cosas que comparto y otras no; si estás con una pareja la cosa es que todo se comparte y eso es una tarea tenaz.
Y cómo dice Ana María, de cada quien está ver lo que elige, pero en realidad no hay manera de ponerse en los zapatos del otro en este caso.
En fin, lo más lindo sería que cada quien elija con conocimiento de causa y luego no ande mirando de soslayo a los demás, pero nos falta mucho para llegar a eso.
Gracias por esta entrada del blog y los geniales comentarios, me entretengo mucho y me pone a pensar más.