viernes, 25 de septiembre de 2009

Provocaciones

A raíz de un post anterior me recuerda un amigo, esas preguntas condicionadas y manipuladoras que nos hacen a veces quienes quieren que actuemos de tal o cual forma.  Por supuesto sus intenciones siempre son las mejores, porque la gente con buenas intenciones termina haciéndole a los demás la vida imposible.

Hay preguntas planteadas de tal modo que la única respuesta simpática lo deja a uno con una sensación de pérdida de la autonomía: ¿Usted no se va a peinar?

Pero como mantener la autonomía se vuelve un asunto de librar (y ganar) pequeñas batallas, entonces contesta uno: no.

No importa que después nos miremos en un espejo y tengamos un impulso importante por acomodarnos los crespitos, no. Uno muy digno y muy despelucado sale así a la calle a enfrentarse con el ancho mundo.

"¿Usted no es capaz de llamar a decir que no va a venir?" No. No soy capaz. Que es como decir que no me da la gana, pero como le preguntan a uno por sus capacidades, que no por sus habilidades sociales, pues uno, con tal de ganar esa batalla se declara sin pena un incapaz. Obviamente uno es muy capaz, porque uno sabe usar el teléfono que es toda la capacitación que requiere la cortesía esa de llamar a avisar que uno no va a ir, pero no es cuestión de andar perdiendo la guerra, hay que sentar un precedente, si van a preguntar así, así se les va a contestar.

"¿Usted ya se arregló para ir a donde la abuelita?, ¿si?" Qué puede contestar uno si eso se lo dicen viéndolo a la cara.  Qué puede contestar uno con simpatía: "sí, ¿por qué? ¿estoy mal?", ni de fundas ir a entregar así la dignidad. Uno contesta que sí y se va como un mamarracho para donde la abuelita. Porque lo importante aquí no es que los demás piensen que uno no tiene estilo. Lo importante es no perder la guerra de así soy yo.

"¿A Usted no le provoca pararse y barrer?" Pues no, no me provoca pararme y barrer, que cuentas que esté todo para caerse de la mugre, no me provoca, y la verdad es que ante esas preguntas no me provoca nada así me provocara 10 minutos antes.

Esas preguntas no me dejan salir de adolescente. Porque son preguntas para niña que no sabe todavía qué hacer ni cómo hacerlo. Y la rebeldía es la respuesta adolescente a las preguntas infantiles.

"¿A Usted no le provoca dejar de escribir sobre estas cosas?"
No, no me provoca.

7 comentarios:

Paulo dijo...

jajajaja. Bacano!. Me parece chévere ese texto.
Un beso

Ana María Mesa Villegas dijo...

beso para ti Paulillo!

Cataboc dijo...

Genial! Me recuerda (ya viviendo lejos de mi mama) que esas batallas nos seguirán persiguiendo.

Me reí bastante.

Diana Like.no.other dijo...

Pensaba hasta hace 10 minutos que esas preguntas dejarían de perseguirlo a uno alguna vez en la vida y que la actitud de rebeldía ante ellas ya sería innecesaria. Es agridulce saber que no.

Ana dijo...

Parece que no... es que la gente tiene una fórmula para preguntar que es así, creo.

Tatiana Luján dijo...

¿Cuál sería una respuesta digna a esas preguntas tan ofensivas, "si me provoca o no es asunto mío, deje de ser metido"?

Ana dijo...

Yo creo que una fórmula buena para contestar a esas cosas es: ¿usted quiere que yo me peine?, ¿usted lo que quiere es que yo llame?, ¿usted cree que me veo mal?, ¿usted cree que esto aquí está sucio?
A ver si aprendemos a hablar derecho.
Yo no creo que sea de metidos (a veces sí, muchas veces sí), pero también es un problema con el lenguaje que no es directo, es torcido, da la vuelta, implica, en lugar de decir directamente lo que quiere. A mí eso me choca infinitamente.