martes, 8 de junio de 2010

Lo peor de vivir sola


Vivir sola tiene sus bemoles:

Se pierde la crema de dientes sin poder echarle la culpa a nadie más que a Usted mismo. Luego de buscarla dos horas la encuentra en el estante de los cepillos para el pelo, convirtiéndose en claro indicador de la demencia que, muy temprano, empieza a padecer.

Se pierde la excusa: "a mis papás no les gusta que yo entre gente a esta hora" que, por consiguiente, nos lleva a tener que manejar con gracia la franqueza de decir "es que ya me quiero dormir" cuando los demás todavía no se han cansado de la rumba.  Tema serio en el caso de la barra de amigos y MUY serio en el caso de el individuo individual que quiere entrar de varias maneras a la vida de uno.  Para no hablar de los que se quieren quedar a dormir porque aquí "¡no hay papás!".

No hay zanahoria que aguante la hechura de dos ensaladas.  Ni limón, ni tomate, ni cebolla. La naturaleza produce para grupos familiares de dos o más.  Nos discrimina.  Eso de júntate y procrea parece ser una necesidad cierta en el caso de los vegetales, que vienen empacados tamaño familiar.

La nevera siempre es gigante, no importa que sea diminuta.  Uno puede anhelar un nevecón, pero necesita una de esas neveritas de oficina del típico ejecutivo en las que se puede encontrar cerveza, salchichitas vienesas y red bull para cuando hay plan.  El mercado nunca será mucho, pero la luz para mantener la nevera es la misma: la relación costo beneficio es negativa.

No hay referencia horaria: "mija, acuéstese ya que son las 10", no, nadie le advierte eso.  De pronto es la una de la mañana y uno sigue en un plan muy de las 7 de la noche.  Por ejemplo, a esa hora se prende la lavadora con la 2 tanda de ropa.  La de color.

Llamar al portero para que abra la mermeladita de piña.  Nada peor que necesitar un tipo para que cumpla con el estereotipo del macho abrelotodo.

Lo que era el buen hotel mama, al que uno iba solo a comer y a dormir, se vuelve el muy regular hotel Ana, donde también le provoca a uno reclamarse por ir solo a comer y a dormir. Debería pasar más tiempo en la casa, con la familia.  O sea, conmigo.  Me reclamo, no me acompaño lo suficiente.

Vivir solo es empezar a ejercer de verdad eso de la voluntad. La casa funciona si uno quiere.  Tiene que operar con el motor de uno y no con el de la cantaleta de la mamá, que es como lo que le daba cuerda.  Y el motor de uno que es "apagadorcito" a veces extraña hasta la cantaleta.

Con lo que llegamos a lo peor de vivir solo: tener que decirse: haz, lava, compra, paga, plancha, sacude, lava, ahorra, barre, trapea, tiende la cama, cocina, eso no, una cosita más saludable, no veas tanta televisión, levántate ya, acuéstate ya, por qué no te bañas, péinate (no sé si han notado que no me paro bolas), verse convertido en eso que uno siempre juró que no sería: el autocantaletoso, o sea, la mamá.

Lo bueno de eso es que uno empieza a quererla más.  Uno la extraña y la valora.  Pero no compensa.

16 comentarios:

LIMACOPU dijo...

La tapa de verse como la mamá llega con los hijos... yo ahora me veo todo lo que le critique a mi mamá y al final de cada visión aparece ella diciendo "espere y verá a que tenga hijos".
Yo no se si llorar o reirme.

Ymarles dijo...

Las excusas: "dejé una ropita en agua" o "tengo un arrocito en bajo" pueden funcionar.

Ana dijo...

Lina... me imagino. Yo sigo firme en no demostrarme hasta que punto sería capaz de convertirme en mi mamá, al no tener hijos.

Ymarles! me causa mucha gracia el punto del escrito que llama tu atención! gracias por tu colaboración! :D

alvaron dijo...

Bienvenida al mundo real, Anita. Las otra opciones son regresar a mamalandia, o pasar a la esclavitud del matrimonio o de la pareja. Después de decidir, como croe que ya lo hiciste, no vale la pena gastar pólvora en gallinazos haciendo reflexiones acerca de como era la América antes del decubrimiento....

Ana dijo...

Pues a mi desde que la esclavitud esa que mencionas no pique mucho, sí me gustaría, pero más adelantico... juemadre, ya voy a cumplir 36 y yo todavía no siento que haya llegado ESA hora...

Martín Franco dijo...

Apenas llegué por acá y me gusta tu blog. Un estilo desenfadado y sincero.Me seguiré pasando. Ah, y con respecto a vivir solo la cosa es sencilla: sólo se pasa la prueba cuando uno se acostumbra a que el teléfono no suene. Ya ahí no hay vuelta atrás.
Saludos.

Ana dijo...

:D Qué alegría Martín! Bienvenido!

Yo por eso no tengo fijo, evitando sentir su presente ausencia... solo el celular con buena carga de minuticos y ya, porque para que no suenen, mejor una sola cosa y no dos...

Adriana Villegas Botero dijo...

A mi tambien me pasó lo de tener que pedirle al portero que me ayude a abrir un frasco.
Según mi hermano, es inexplicable que yo pueda vivir sola... no entiende como no se me ha incendiado la casa... Un hombre en la casa hace falta para electricidad, plomeria y martillo, entre otros.
Sin embargo para mi vivir sola puede ser delicioso la gran parte de dias del año. Los dias en que estar sola es una pesadilla son los dias en que uno esta enfermo y no hay quien lo cuide. Para mi eso es (era) lo peor de vivir sola.

Ana dijo...

Noto nostalgia...

Me da risa las cosas que mencionas cuando explicas para qué es necesario un tipo... electricidad, plomería y martillo... qué selección!!!

Ratushka dijo...

:D Me encantó esta entrada, me hiciste reír y obviamente acordarme de mi mamá..."cuando vivas sola te vas a dar cuenta todo lo que yo hacía por ti, vas a valorar todas esas cosas que..." Es la primera vez que entro a tu blog pero por acá me tendrás de nuevo muy pronto. Que tengas un bonito fin de semana, Ana.

Ana dijo...

Gracias Ratushka... ya vi que tu también tienes uno, lo visitaré más tarde (ahorita estoy con afán), y te estaré comentando también!!! Igual fin de semana te deseo!!! :D

White Noise dijo...

me gusto mucho "Lo peor de vivir sola" sonreí varias veces . cuando será " Lo mejor de vivir sola" quedo al pendiente.
Un Abrazo!

Ana dijo...

Ahhh de resto todo es bueno! Pero pensaré el post!! :D

Adriana dijo...

lo del frasco lo arregle comprando un aparato especial para abrirlos, y para lo que llamaron "necesario de un hombre" lo aprendi soy un poco plomera un poco electricista y un poco mecanica pero debo confesar que lo que hasta hace un tiempo me causaba orgullo hoy me causa un poco de trsteza esto de ser tan mafalda... no sé ser susanita!
primera y no serà la ùnica vez en tu blog muy bueno...

Ana dijo...

Bienvenida Adriana. Gracias por el comentario!

La Falsa Alicia dijo...

Respecto a lo del frasco de mermelada, no es necesario comprar el aparatito, si golpeas suave (es decir, que no vayas a despicarlo) y un poco de lado la tapa contra el suelo, así dándole la vuelta a todo el frasco, verás que fácil se abre después de eso (no me preguntes por qué, pero funciona perfecto).

Y bueno, por aquí seguiré pasando.