lunes, 19 de mayo de 2014

Cualquiera

Lo maluco de hablar de política es que hay que sustentar las posiciones. Hablar en público, digo. Y no tengo como sustentar nada de lo que voy a decir porque me falta leer teóricos.

El caso es que no me gusta la democracia porque me parece mala idea que CUALQUIERA pueda ser presidente, o senador, o concejal, o diputado, o miembro de una junta de acción comunal, o administrador de un edificio. Eso no debería ser para cualquiera, debería ser para personas capacitadas para hacerlo, para un buen candidato entre los ciudadanos que quieran hacerlo. O algo así, la idea es esa.

La democracia tiene eso de bonito: cualquiera, ay, qué lindo. Pero bonito no es bueno. Es una bonitura como la de las buenas intenciones que tapizan el camino hacia el infierno. Que es exactamente donde nos encontramos. Usted está aquí.

Sí, muy bonito y como para idealistas ingenuos y cándidos, que CUALQUIERA pueda ser senador. Y por eso tuvimos a ese señor lustrabotas en el Concejo de Bogotá. Y qué pena pues yo lo poco respetuosa de nuestras instituciones, y qué pena también discriminar al señor lustrabotas, pero, ¿qué puede hacer un lustrabotas de este país, educado en este país, educado de una manera en la que solo alcanzó a ser lustrabotas porque las oportunidades que le dio este país no le dieron para más, por este país? Nada, no puede hacer nada, lo único que puede hacer es sentarse en su curul el tiempo reglamentario para ganarse una pensión vitalicia que pagamos todos, ¿por hacer qué? Nada. Y creo que ni nada hizo, porque no fue.

Algo de justicia tiene eso, también. Claro. Este país que le niega una oportunidad de buena educación a este señor, es el mismo que colectivamente vota por él por un sentimiento de entre compasión y "nos hace mucha gracia" —decisión marcada también por la ignorancia— y equilibra en algo la distribución de la riqueza.

Pero, ¿puede devolver el señor lustrabotas algo de lo que el país le da? No, no puede. No puede y no hay cómo exigírselo. Sería injusto en todo caso.

No me gusta la democracia. Cualquiera puede ser presidente. Y eso tendremos, cualquiera. Y da lo mismo, cualquiera.

9 comentarios:

Sebastián dijo...

Puedo aceptar el argumento de que cualquiera no deba ser Presidente, solo si aceptamos que todos debemos ser ciudadanos. Deberes mínimos de participación y información para tomar al menos una decision minimamente razonable en cada elección.

Ana Mesa dijo...

Cuando todos seamos ciudadanos así como dices cualquiera puede ser presidente.

Andrés Salcedo dijo...

Y entonces, ¿cuál es la solución?

Ana Mesa dijo...

No, no sé. Ayer se me ocurría una cosa, que no sé si sea solución y, además, así como este texto, no pretende pasar de lo abstracto. Es decir, el texto no es propositivo, yo sé, qué cagada yo toda llena de problemas y ni una solución. Pero se me ocurría que si a todos nos hicieran un examen virtual antes de votar sobre los programas de gobierno de todos los candidatos y solo pudieran votar los que efectivamente superen el examen eso ayudaría. Los candidatos tendrían que esforzarse por hacer programas de gobierno entendibles y claros y votarían solamente personas que se los hayan leído y comprendido. Los políticos estarían entonces interesados en que la gente estuviera en capacidad de leer y comprender... Es decir, en la educación... Que como ya sabemos es la base del desarrollo. Pero algo me debe estar faltando en la ecuación que no es tan maravilloso como suena. En fin, ahí para proponer una idea tan disparatada como el texto que yo sé que es un disparate.

Adriana Villegas Botero dijo...

El lustrabotas no fue senador; fue concejal. Ni senadores ni concejalea tienen pensión vitalicia por su cargo. Sólo el Presidente. Por lo demás, de acuerdo: cualquiera no puede.

Ana Mesa dijo...

Gracias por las precisiones, Adri.

Andrés Salcedo dijo...

Los disparates merecen que uno les dé vuelo. Nada de disparates a medias. ;)
Llegan preguntas chéveres. ¿Me pueden obligar a aprender a leer y escribir? ¿Me pueden obligar a ejercer un derecho? Incluso, yo alfabravo estoy en contra de muchas variantes del voto electrónico porque creo que ofusca la dirección del voto de forma que no cualquiera puede ver "por quién votaron en una papeleta específica". Sólo debería hacer falta... leer y escribir.

Hay mucho ruido sobre los derechos y deberían escribirse un poquito más duro los deberes como ciudadano. Pues, ya que aquí las personas son tan dadas a quejarse por quejarse y no por entablar una conversación.

Me gustaron tus disparates.

Ana Mesa dijo...

Pues yo diría que no, que no te pueden obligar a leer o a ejercer un derecho... Que participen los que quieran y se haga una democracia con los que quieran participar. A lo que le apunta esa idea no es a la sociedad que vota, sino a los políticos que quieren ejercer el poder... Creo que por esa vía de pronto ellos pueden preocuparse más por esa sociedad... Creo. Pero puede ser que todo salga mal.

No te entiendo los problemas del voto electrónico.

Andrés Salcedo dijo...

En teoría, los políticos que quieren ejercer el poder deberían salir de la misma sociedad que vota. Porque somos iguales, bla bla blá. Ingenuo que es uno.

Con el voto electrónico, tú usas algoritmos, cifras, ocultas cosas y te toca descifrar, deshacer y usar el algoritmo en sentido contrario pa decir a quién le cayó la equis. Al que no sabe algoritmos ni cifrado, el voto le sabe a magia. Y no debería ser.