martes, 5 de julio de 2016

Sexo


Esta mañana un amigo me pasó esta imagen con un pedacito extraído de un texto más largo de Alain de Botton que no he tenido tiempo de leer por completo, pero que me recordó un libro, una conversación y suscito otra.

Debería leer el texto completo antes de escribir a partir de esto lo que tal vez podría estar resuelto allí. Pero el ejercicio de partir de aquí y tratar de entender de qué habla de Botton pueda resultar interesante (por lo menos para mí). Vale aclarar que sobre el tema he visto algunos videos suyos también.

De Botton dice que el sexo no es tanto sobre sensaciones u hormonas como sobre ideas y menciona tres: la idea de ser completamente aceptado, la idea del fin de la soledad y la idea del fin de la vergüenza.

El libro que me recuerda es El amor en los tiempos del cólera. Recuerdo a Florentino Ariza escribiéndole en el culo "puta" a una de sus amantes y esa imagen me sirve de resumen de por lo menos una parte del texto. Puta, una palabra ofensiva que seguramente fue escrita con la confianza de no estar ofendiendo a nadie. Escrita incluso con amor. La posibilidad de hacer realidad todas las ideas y fantasías que tenemos sobre y alrededor del sexo por retorcidas que sean. La idea del fin de la vergüenza.

La conversación que me recuerda iba sobre la confianza que es capaz de construir el sexo. A veces me pasa que quiero ser amiga de alguien y como sé que no tendré tiempo ahora de pasar muchas tardes compartiendo música y fortaleciendo lazos antes de poder considerar que alguien es verdaderamente mi amigo, se me ocurre que el sexo serviría de atajo. Es una idea que puede sonar un poquito rara... tal vez. De pronto hace parte de esas ideas vergonzosas que solo compartimos con quien podemos decir "escríbeme en una nalga que soy tu puta". Y no es que se me ocurra "me lo voy a comer para ser su amiga", sino que tengo la sensación de querer tener ese tipo de intimidad que solo llega después del sexo y que esa sería una buena manera de acelerar el punto de llegada. Puede ser porque la amistad es el tipo de amor que mejor me sale. El sexo como medio y no como fin. La idea del fin de la soledad.

Y la conversación que suscitó iba sobre el valor que uno le otorga a la intimidad cuando la comparte con una sola persona o con varias. No sé por qué la conversación tomó ese camino (creo que a veces me ponen el tema del poliamor aunque no tenga relación directa con lo que estoy hablando), pero a mí me gusta más pensar en el valor que uno le otorga a alguien cuando le da entrada hasta ese punto en el que hay que ser íntimo. Porque no tiene menos valor la intimidad si se comparte con una o con varias personas, que es la idea que defendía con quien conversaba. Es que cada una de esas personas tuvo para uno el valor suficiente para alcanzar su intimidad. Mi amigo dijo "en todo caso es una utopía creer que uno no le otorga un cierto valor a algún tipo de primacía" y sí, no todo el mundo es igualmente importante para uno. Pero a mí me parece que no importa, porque la intimidad que se construye con cada una de las personas que pasan por la vida de uno es también particular. Particular y no hay que estarlas comparando, no hay que estar haciendo escalafones. Particular y ojalá completa. Completa cuando uno es tan afortunado para sentir a través del sexo la idea de que es completamente aceptado.

3 comentarios:

Andres Salazar dijo...

"El sexo como medio y no como fin". Muchos hombres terminaríamos crucificados si usáramos esa teoría durante la echada de cuento.

Creo que ese mito de que el sexo daña amistades ya está mandado a recoger. ELa intimidad acerca, construye lazos más fuertes. Solo que hay que ser muy cuidadosos.

Camilo González dijo...

Hermoso texto. Bellísima la voz. Bellísimas y precisas imágenes.

Diana Castro dijo...

Creo que has expuesto lo que siempre he pensado acerca del sexo ! De crear lazos de ahi que no me lo toma tan a la ligera.