domingo, 5 de julio de 2009

La Verdad, una intrascendencia

Cuando hablo de medicina siempre digo que mi hermanita o mi papá dicen tal cosa... aunque me lo sepa de memoria y aunque les crea con fe ciega, pero nadie tendría porqué creerme a mí nada sobre medicina. Me sorprende la gente que es capaz de hablar con propiedad sobre todo.

Me sorprende que yo misma tenga a veces un tono de "dictar cátedra" como dice mi papá... Escribir es un gran riesgo para eso... y como esto no trae alarma, nadie lo frena a uno, para no escribir insolencias. (sería buenísimo: prrrrrrrrrrrrrrruuu... hay juemadre ¿qué? ahhh si señor, una insolencia... así como los errores de ortografía... es que la tecnología no avanza como uno quisiera)

Yo con autoridad puedo máximo decir si alguien se desafinó en algún momento... y eso! Si el desafine no es muy grande probablemente ni lo note en mi. Ni en do, ni en re.

No me disculparé por todas las insolencias que con desparpajo cometeré en este ejercicio de botar mis pensamientos en este blog. Si algo llegara a chocarle a alguien... siempre me ha gustado más que la gente me quiera a que no me quiera... pero cuando me enfrento con la antipatía de la gente, tampoco me mortifica tanto... y mis amigos que son los que me importan, pues me quieren, que vaina para ellos!

Por eso me gusta lo relativo... ninguna certeza, que está uno en terreno más seguro mientras más grande sea el margen... antes del abismo de las radicalidades. Increíble la seguridad que proporciona lo relativo... o para mi, por lo menos. Relativamente para los demás quién sabe... hay gente que necesita sentirse con autoridad. Esa gente siempre me ha producido desconfianza.

Luego viene la Razón o la Verdad... pero a mi todo eso me parece relativo.

Bueno, para eso este blog se llama como se llama... así que permiso...

1 comentario:

Fer dijo...

JAJAJAJAJA bueno relativamente cierto jajajaja

el caso es que relativo o no... nunca hay que caer en extremos... y eso no significa ser aguatibia...

Avivar lo relativo intensifica lo REFLEXIVO

ABRAZO